Oraciones y Acciones de Gracias

ORACIONES

Para ser usadas antes de la Oración por las Personas de Todas Condiciones o, si ésta no se dice, antes de la Oración de Acción de Gracias en General o de la Bendición, o antes de la Gracia.

Oración por el Congreso.

Para usarse durante sus sesiones.

B ENIGNISIMO Dios, te suplicamos humildemente por esta Nación, y por el Senado y los Representantes, reunidos en Congreso. Dígnate dirigir y hacer prosperar todas sus deliberaciones, para el aumento de tu gloria, el bien de tu Iglesia y la seguridad, honor y prosperidad de tu pueblo; que todas las cosas sean ordenadas y establecidas por sus esfuerzos, sobre los mejores y más seguros fundamentos, para que la paz y la felicidad, la verdad y la justicia, la religión y la piedad, puedan ser establecidas entre nosotros por todas las generaciones. Esto, y cuanto sea necesario para ellos, para nosotros y para toda tu Iglesia, humildemente te pedimos en el Nombre y por la mediación de Jesucristo, nuestro muy bendito Señor y Salvador. Amén.

Por la Legislatura del Estado.

O H Dios, Fuente de sabiduría, cuyos estatutos son bondadosos y buenos, y cuyas leyes son verdad; Te suplicamos que de tal manera guíes y bendigas la Legislatura de este Estado, que pueda decretar para nuestro gobierno solamente aquello que sea de tu agrado, para gloria de tu Nombre y el bienestar de tu pueblo; mediante Jesucristo tu Hijo, nuestro Señor. Amén.

Por las Corles de Justicia.

O MNIPOTENTE Dios, que desde tu trono juzgas con equidad; Humildemente te suplicamos que bendigas las cortes de justicia y a los magistrados en toda esta tierra; y que les des el espíritu de sabiduría y entendimiento, para que puedan discernir la verdad, y con imparcialidad administrar la ley en tu temor; por medio de Aquel que ha de venir a ser nuestro Juez, tu Hijo nuestro Salvador, Jesucristo. Amén.

Por Nuestro País.

O MNIPOTENTE Dios, que nos has dado esta buena tierra por heredad; Humildemente suplicamos tu ayuda para poder conducirnos siempre como pueblo reconocido a tu favor, pronto a hacer tu voluntad. Bendice nuestro país con labor honrada, conocimiento profundo y sanas costumbres. Guárdanos de toda violencia, discordia y confusión; de orgullo y arrogancia y de todo mal camino. Defiende nuestra libertad, y forma una nación unida de las multitudes que has traído de los diversos pueblos y lenguas. Inviste con el espíritu de sabiduría a todos los que, en tu Nombre, confiamos la autoridad del gobierno, para que haya justicia y paz en el país, y que, por medio de la obediencia a tu ley, manifestemos tu alabanza entre las naciones de la tierra. En tiempo de prosperidad, llena los corazones de gratitud, y en el día de la angustia, no permitas que nuestra confianza en ti desfallezca; todo lo cual te suplicamos por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Oración por las Reuniones de la Convención.

O MNIPOTENTE y eterno Dios, que por tu Espíritu Santo presidiste en el Concilio de los Santos Apóstoles, y has prometido, por medio de tu Hijo Jesucristo, estar con tu Iglesia hasta el fin del mundo; Suplicámoste que estés con el Concilio de tu Iglesia aquí reunido en tu Nombre y Presencia. Sálvanos de todo error, ignorancia, soberbia y malos juicios; y por tu gran misericordia, te rogamos que de tal manera nos dirijas, santifiques y gobiernes en nuestra obra, por el gran poder del Espíritu Santo, que el consolador Evangelio de Cristo sea verdaderamente predicado, verdaderamente recibido y verdaderamente seguido en todas partes, para destruir el reino del pecado, de Satanás y de la muerte; hasta que, al fin, todas tus ovejas dispersas, reunidas en un solo rebaño, sean partícipes de la vida perdurable; por los méritos y la muerte de Jesucristo nuestro Salvador. Amén.

Durante o antes de las sesiones de cualquiera Convención General o Diocesana, la Oración anterior puede usarse en todas las Congregaciones de esta Iglesia, o de la Diócesis correspondiente; la cláusula, aquí reunido en tu Nombre, debe cambiarse por ahora reunido (o por reunirse) en tu Nombre y Presencia; y la cláusula, nos dirijas, santifiques y gobiernes en nuestra obra, por los dirijas, santifiques y gobiernes en su obra.

Por la Iglesia.

O H Padre Bondadoso, humildemente te suplicamos por tu Santa Iglesia Católica; que te dignes llenarla de toda verdad, en perfecta paz. Donde haya mancha, purifícala; donde esté en error, dirígela; y en todo extravío, refórmala. En lo que sea justa, establécela; de cuanto carezca, provéela; y cuando esté dividida, únela; por amor de Aquel que murió y resucitó, y vive siempre para interceder por nosotros, Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor. Amén.

Por la Unidad del Pueblo de Dios.

O H Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, nuestro único Salvador, el Príncipe de Paz; Danos gracia para que de corazón consideremos seriamente los grandes peligros en que nos hallamos por nuestras desdichadas divisiones. Aparta de nosotros todo odio y malos juicios, y cuanto pudiere impedir una santa unión y concordia: para que así como no hay más que un Cuerpo y un Espíritu, y una Esperanza de nuestra vocación, un Señor, una Fe, un Bautismo, un Dios y Padre de todos nosotros, así seamos todos de un corazón y una alma, unidos en vínculo sagrado de verdad y paz, de fe y caridad, y con un corazón y una voz te glorifiquemos; por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Oración por las Misiones.

O H Dios, que has hecho de una sangre todas las naciones del género humano para que vivan sobre la faz de la tierra, y enviaste a tu bendito Hijo a predicarles la paz, tanto a los que están lejos, como a los que están cerca; Concede que todos los hombres, dondequiera que se hallen, Te busquen y Te encuentren. Reune las naciones en tu redil, derrama tu Santo Espíritu sobre toda carne, y apresura la venida de tu reino; por el mismo tu Hijo, Jesucristo nuestro Señor. Amén.

O ésta.

O MNIPOTENTE Dios, cuyas misericordias nunca faltan, y cuya benignidad alcanza a los confines de la tierra; Te damos humildes gracias por haber abierto las naciones paganas a la luz de tu verdad; por haber trazado senderos en las profundas aguas, y caminos en el desierto; y por haber implantado tu Iglesia en toda la tierra. Concede a tus siervos, te suplicamos, que con ferviente fe y sin cesar, trabajemos para dar a conocer a todos los hombres el don bendito de la Vida Eterna; por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Por los que están próximos a recibir las Ordenes Sagradas.

Para usarse en las Semanas que preceden a las Témporas.

O MNIPOTENTE Dios, nuestro Padre Celestial, que por la preciosa sangre de tu amado Hijo has adquirido para ti una Iglesia Universal; Mírala con misericordia, y de tal manera dirige y gobierna las mentes de tus siervos, los Obispos y Pastores de tu rebaño, para que sobre ninguno impongan sus manos inconsideradamente; sino que fiel y sabiamente escojan a personas aptas para servir en el sagrado Ministerio de tu Iglesia. Y a los que así fueren ordenados para algún oficio sagrado, concédeles tu gracia y bendición celestial; para que tanto con su vida como con su doctrina manifiesten tu gloria, y apresuren la salvación de toda la humanidad; por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

O ésta.

O MNIPOTENTE Dios, dador de todo don perfecto, que por tu divina Providencia has establecido diversas Ordenes en tu Iglesia; Otorga tu gracia, humildemente te suplicamos, a todos los que sean llamados a cualquier oficio o ministerio en ella; llénalos de la verdad de tu doctrina y adórnalos con inocencia de vida, a fin de que puedan servirte fielmente, para gloria de tu gran Nombre, y beneficio de tu Santa Iglesia; por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Por el Aumento del Clero.

O MNIPOTENTE Dios, mira misericordiosamente al mundo que has redimido con la sangre de tu muy amado Hijo, e inclina los corazones de muchos para que se dediquen al sagrado ministerio de tu Iglesia; mediante el mismo Jesucristo, tu Hijo, nuestro Salvador. Amén.

Por Estaciones Fructíferas.

Usase el Domingo de Rogación y los días de Rogativa.

O MNIPOTENTE Dios, que bendijiste la tierra para que fructificara y produjera todo lo necesario para la vida del hombre, y nos ordenaste que trabajemos pacíficamente para comer nuestro propio pan; Bendice las labores del trabajador, y concédenos tiempos tan favorables que podamos recoger los frutos de la tierra, y nos regocijemos siempre en tu bondad, para gloria de tu Santo Nombre; por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

O ésta.

O H benignísimo Padre, que abres tu mano y colmas de bendición a todo viviente; Suplicámoste que por tu infinita bondad te dignes escuchar a los que ahora te ofrecemos nuestras oraciones y plegarias. No te acuerdes de nuestros pecados, sino de tus promesas de misericordia. Dígnate bendecir los campos, y multiplicar las cosechas en todo el mundo. Envía tu divino aliento para que re nueve la faz de la tierra. Manifiesta tu amorosa bondad en la fertilidad de nuestros campos; y de tal manera lié nanos de bienes, que aun los pobres y necesitados puedan rendir gracias a tu Nombre; por Cristo nuestro Señor. Amén.

Por la Lluvia.

O H Dios, Padre Celestial, que por tu Hijo Jesucristo has prometido a todos los que buscan tu reino y su justicia todas las cosas necesarias para su sustento corporal; Envíanos, te suplicamos, en ésta nuestra necesidad, lluvias y aguaceros tan moderados que podamos obtener los frutos de la tierra, para provecho nuestro y honra tuya; por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Por Buen Tiempo.

O MNIPOTENTE y misericordiosísimo Padre; Humildemente te suplicamos, que por tu gran bondad te dignes contener las inmoderadas lluvias que nos afligen. Y te rogamos que nos envíes tiempos tan favorables, que la tierra, a su debido tiempo, produzca en abundancia para nuestro uso y provecho; por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

En Tiempo de Escasez y Hambre.

O H Dios, Padre Celestial, por cuyo don cae la lluvia y fertiliza la tierra; Mira, te suplicamos, las aflicciones de tu pueblo; aumenta los frutos de la tierra con tu bendición celestial; y concede que la escasez y carestía que ahora justamente sufrimos por nuestros pecados, puedan mediante tu bondad, misericordiosamente tornarse en abundancia; por el amor de Jesucristo nuestro Señor, a quien, contigo y el Espíritu Santo, sea todo honor y gloria, ahora y por siempre. Amén.

En Tiempo de Guerras y Tumultos.

O H Dios Todopoderoso, Gobernador Supremo de todas las cosas, cuyo poder ninguna criatura es capaz de resistir, a quien justamente pertenece el castigar a los pecadores, y ser misericordioso con los que verdaderamente se arrepienten; Sálvanos y líbranos, humildemente te suplicamos, de las manos de nuestros enemigos; para que, siendo armados con tu defensa, podamos ser siempre preservados de todos los peligros, para glorificarte a ti, que eres el único dador de toda victoria; por los méritos de tu Hijo Jesucristo nuestro Señor. Amén.

En Tiempo de Calamidad.

O H Dios, misericordioso y compasivo, que estás siempre dispuesto a oír las oraciones de los que ponen en ti su confianza; Benignamente escucha a los que acudimos a ti, y concédenos tu auxilio en ésta nuestra necesidad; por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Por el Ejército.

O H Señor, Dios de los Ejércitos, extiende, te rogamos, tu omnipotente brazo para fortalecer y proteger a los soldados de nuestra Nación. Sóstenlos en el día de la batalla, y en tiempo de paz, guárdalos de todo mal; revístelos de valor y lealtad; y concede que en todas las cosas puedan servirte sin reproche; por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Por la Armada.

O H Señor, Dios Sempiterno, que extiendes los cielos y dominas la furia de los mares; Dígnate tomar bajo tu omnipotente y benignísima protección la Armada de nuestra Nación, y a todos los que en ella sirven. Presérvalos de todos los peligros del mar y de la violencia del enemigo; para que sean el baluarte de esta Nación, y el amparo de los que lícitamente cruzan los mares; a fin de que los habitantes de nuestro país puedan en paz y seguridad servirte a ti, Oh Dios nuestro, para gloria de tu Nombre; por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Conmemoración de los que han muerto por la Patria.

O MNIPOTENTE Dios, nuestro Padre Celestial, en cuyas manos están los vivos y los muertos; Te damos gracias por todos tus siervos que han dado sus vidas por nuestra Nación. Concédeles tu misericordia y la luz de tu presencia, para que la buena obra que Tú has empezado en ellos pueda ser perfeccionada; mediante Jesucristo tu Hijo nuestro Señor. Amén.

Por los Colegios, Escuelas y Universidades.

O MNIPOTENTE Dios, te suplicamos mires con tu benigno favor a nuestras universidades, colegios y escuelas, para que se acreciente el conocimiento entre nosotros, y toda buena instrucción florezca y abunde. Bendice a todos los que enseñan, y a los que aprenden; y concédeles que, en humildad de corazón minen siempre hacia ti, que eres la fuente de toda sabiduría; por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Por la Educación Religiosa.

O H Dios Omnipotente, nuestro Padre Celestial, que has confiado a tu Iglesia el cuidado e instrucción de tus hijos; Ilumina con tu sabiduría tanto a los que enseñan como a los que aprenden, para que, regocijándose en el conocimiento de tu verdad, puedan adorarte y servirte, de generación en generación; por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Por los Niños.

O H Señor, Jesucristo, que recibes a los niños con los brazos de tu misericordia, y los haces miembros vivos de tu Iglesia; Dales gracia, te rogamos, para que estén firmes en tu fe, obedezcan tu palabra, y permanezcan en tu amor; para que, siendo fortalecidos por tu Espíritu Santo, puedan resistir la tentación, y vencer el mal, gozar de la vida presente, y morar contigo en la vida venidera; por tus méritos, oh misericordioso Salvador, que con el Padre y el Espíritu Santo vives y reinas un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

Por los que van a ser Confirmados.

O H Dios, que por medio de la enseñanza de tu Hijo Jesucristo preparaste a los Discípulos para la venida del Consolador; Prepara, te suplicamos, los corazones y las mentes de tus siervos, que ahora desean ser fortalecidos con el don del Espíritu Santo por la imposición de las manos, para que, acercándose con corazones penitentes y fieles, estén llenos para siempre de su divina influencia; por el mismo Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Por los que se dedican al Servicio Cristiano.

O H Señor, nuestro Padre Celestial, cuyo bendito Hijo vino no para ser servido, sino para servir; Te suplicamos bendigas a todos aquellos que, siguiendo las pisadas de tu Hijo, se ofrecen a sí mismos al servicio de sus semejantes. Invístelos de sabiduría, paciencia y valor para que puedan fortalecer al débil y levantar al caído; y que, siendo inspirados por tu amor, ministren dignamente en tu Nombre, a los que sufren y a los desamparados y necesitados; por amor de Aquel que entregó su vida por nosotros, el mismo, tu Hijo, nuestro Salvador, Jesucristo. Amén.

Por el Mejoramiento Social.

O MNIPOTENTE Dios, que has creado al hombre a tu propia imagen; Concédenos gracia para luchar valerosamente contra el mal, y nunca transigir con la opresión; y para que hagamos reverente uso de nuestra libertad, ayúdanos a emplearla en el sostenimiento de la justicia entre hombres y naciones, para gloria de tu Santo Nombre; mediante Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Por Todo Hombre en su Labor.

O MNIPOTENTE Dios, nuestro Padre Celestial, que declaras tu gloria y manifiestas la obra de tus manos en los cielos y en la tierra; Líbranos, te suplicamos, en nuestras diversas vocaciones, del amor a las riquezas, para que podamos hacer el trabajo que nos has confiado, en verdad, perfección y justicia, con pureza de corazón como siervos tuyos, y para beneficio de nuestros semejantes; por amor de Aquel que vino entre nosotros como el que sirve, tu Hijo, Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Por la Familia de Naciones.

D IOS Omnipotente, nuestro Padre Celestial, guía, te suplicamos, a las Naciones del mundo por la senda de la justicia y la verdad, y establece entre ellas esa paz que es fruto de equidad, a fin de que vengan a ser el Reino de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. Amén.

En Tiempo de Epidemias y de Mortandad.

P ODEROSISIMO y benigno Dios, en este tiempo de epidemia, acudimos a ti por socorro. Líbranos, te suplicamos, del peligro que nos rodea; da fuerza y acierto a todos los que asisten a los enfermos; haz prosperar los medios que se usen para su curación; y concede que, percibiendo cuan frágil e incierta es nuestra vida, podamos aplicar nuestros corazones a la sabiduría celestial que conduce a la vida eterna; mediante Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Por un Enfermo.

O H Padre de misericordias, y Dios de toda consolación, nuestra única ayuda en tiempo de necesidad; Humildemente te suplicamos que contemples, visites y alivies a tu siervo enfermo , [ N .], por quien se desean nuestros oraciones. Míra lo con los ojos de tu misericordia; consuéla lo con el sentimiento de tu bondad; presérva lo de las tentaciones del enemigo; y da le paciencia en esta aflicción. Cuando mejor le conviniere, restáura le la salud, y da le poder para vivir el resto de su vida en tu temor, y para tu gloria; y otórga le que finalmente pueda morar contigo en la vida eterna; por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Por un Niño Enfermo.

O H Padre Celestial, vela con nosotros, te rogamos, por este niño enfermo por quien te ofrecemos nuestras oraciones, y concede que sea restaurado a la salud perfecta que a ti solamente pertenece otorgar; por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Por las Personas Afligidas.

O H Dios misericordioso, y Padre Celestial, que nos has enseñado en tu Santa Palabra, que no afliges ni contristas voluntariamente a los hijos de los hombres; Mira con piedad, te suplicamos, las aflicciones de tu siervo por quien ofrecemos nuestras oraciones. Acuérdate de él, oh Señor, en tu misericordia; llena su alma de paciencia; consuélalo con el sentimiento de tu bondad; dirije a él tu rostro, y dale paz; mediante Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Por los que Viajan por Mar.

E TERNO Dios, que extiendes los cielos, y dominas la furia de los mares; Encomendamos a tu poderosa protección a tu siervo por cuya preservación sobre el profundo mar se desean nuestras oraciones. Guárda lo , te suplicamos, de los peligros del mar, de enfermedad, de violencia del enemigo, y de todos los males a que estuviere expuesto. Condúce lo con seguridad al deseado puerto, con un sentimiento de gratitud por tus bondades; por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Por los Encarcelados.

O H Dios, que suspendes el castigo cuando lo merecemos, y que en tu ira te acuerdas de tener misericordia; Humildemente te suplicamos que por tu bondad, te sirvas consolar y socorrer a todos los encarcelados[ especialmente a los que están bajo pena de muerte ] . Concédeles un perfecto conocimiento de sí mismos, y de tus promesas; para que, esperando solamente en tu misericordia, no pongan su confianza sino en Ti. Alivia a los afligidos, protege al inocente, despierta al culpable; y por cuanto Tú solo sacas luz de las tinieblas, y bien del mal, concede a estos tus siervos, que por el poder del Espíritu Santo sean libertados de las cadenas del pecado y llevados a una vida nueva; por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Exhortación a la Oración.

Que puede usarse antes de los Sermones o en Ocasiones Especiales.

¶ N ÓTESE que el Oficiante, a discreción suya, puede omitir cualquiera de las cláusulas en esta Exhortación que sigue, o puede añadir otras, según. la ocasión lo requiera.

P IADOSOS Cristianos, Pido vuestras oraciones por la Santa Iglesia Católica de Cristo, la bendita compañía de todos los fieles; para que Dios se digne confirmarla y fortalecerla en la pureza de la fe, en santidad de vida, y en perfección de amor, y restaurarle el testimonio de la unidad visible; y muy especialmente por la rama de la misma Iglesia de la cual somos miembros, plantada por Dios en esta tierra; para que en todas las cosas obre según la voluntad de Dios, le sirva con fidelidad, y su culto le sea aceptable.
    Orad por el Presidente de esta Nación, y por todos los que ejercen autoridad; para que puedan servir fielmente en sus respectivas vocaciones para la gloria de Dios, y la edificación y buen gobierno del pueblo, acordándose de la cuenta que han de rendir en el último día.
    Orad también por los Ministros de la Santa Palabra y los Sacramentos de Dios; por los Obispos [y muy especialmente por nuestro Obispo, N. N. ], para que administren fiel y sabiamente la disciplina de Cristo; asimismo por todos los Presbíteros y Diáconos [y muy especialmente por el clérigo de esta Parroquia ], para que resplandezcan como luces en el mundo y adornen en todo la doctrina de nuestro Salvador Dios.
    Orad también por que seamos debidamente provistos de personas competentes que sirvan a Dios en el Ministerio y en el Estado; y tanto para este fin, como para la buena educación de la juventud de esta Nación, orad por todas las escuelas, colegios y seminarios de sana y piadosa educación, por todos aquellos cuyas manos están abiertas para su sostenimiento; a fin de que todo lo que tienda al adelanto de la verdadera religión y utilidad en el conocimiento florezca y abunde para siempre.
    Orad por todos los habitantes de este país, para que vivan en la fe verdadera, en el temor de Dios, y en caridad fraternal, los unos para con los otros.
    Orad también por todos los que viajan por tierra, mar o aire; por todos los prisioneros y cautivos; por todos los enfermos y afligidos; por todos los que han caído en graves pecados; por todos los que, ya por tentación, ignorancia, desamparo, tristeza, angustia, temor o proximidad de muerte, necesitan especialmente nuestras oraciones.
    Bendecid también a Dios por la lluvia y el resplandor del sol; por los frutos de la tierra; por los productos de toda labor honesta; por todos sus dones bondadosos, temporales y espirituales, para nosotros y todos los hombres.
    Finalmente, rendid a Dios la más ferviente alabanza y sincera gratitud por la maravillosa gracia y la virtud manifestadas en todos sus Santos, que han sido vasos escogidos de su gracia, y luces del mundo en sus diversas generaciones; y pedid a Dios, que obtengamos gracia para encaminar nuestras vidas según sus buenos ejemplos; y que, al terminar esta vida, seamos con ellos partícipes de la gloriosa resurrección, y la vida perdurable.
    Y ahora, Hermanos, resumiendo todas nuestras peticiones, y todas nuestras acciones de gracias en las palabras que Cristo nos ha enseñado, nos atrevemos a decir,

P ADRE nuestro, que estás en los cielos, Santificado sea tu Nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, Asi en la tierra como en los cielos. El pan nuestro de cada día dánosle hoy. Y perdónanos nuestras deudas, Así como nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos dejes caer en la tentación, Mas líbranos de mal. Porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por siempre jamás. Amén.

COLECTAS.

Para ser usadas a discreción del Oficiante después de las Colectas en la Oración Matutina, la Vespertina o en la Santa Comunión.

O H Señor, Jesucristo, que dijiste a tus Apóstoles, Lapaz os dejo, mi paz os doy; No mires nuestros pecados sino la fe de tu Iglesia; concediéndole esa paz y unidad que es conforme a tu voluntad; Tú que vives y reinas con el Padre y el Espíritu Santo, un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

A SISTENOS misericordiosamente, oh Señor, en estas nuestras súplicas y oraciones, y dispón el camino de tus siervos para lograr la salvación eterna; a fin de que, entre los cambios y riesgos de esta vida mortal, seamos siempre defendidos por tu muy bondadosa y pronta ayuda; por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

C ONCEDENOS, te suplicamos, Omnipotente Dios, que las palabras que hemos oído hoy, sean, por tu gracia, de tal manera injertadas en nuestros corazones, que produzcan en nosotros los frutos de una buena vida, para el honor y gloria de tu Nombre; por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

D IRIGENOS, oh Señor, en todas nuestras acciones, con tu benignísimo favor, y auxílianos con tu continua ayuda; para que en todas nuestras obras principiadas, continuadas y terminadas en ti, glorifiquemos tu Santo Nombre, y finalmente, por tu misericordia, obtengamos la vida eterna; por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

O MNIPOTENTE Dios, fuente de toda sabiduría, que conoces nuestras necesidades antes de que te pidamos, y nuestra ignorancia en pedir; Te rogamos tengas compasión de nuestras debilidades; y te dignes otorgarnos aquellas cosas que por nuestra indignidad y ceguedad no sabemos ni nos atrevemos a pedir; te lo suplicamos, por los méritos de tu Hijo Jesucristo nuestro Señor. Amén.

O MNIPOTENTE Dios, que has prometido oír las peticiones que se hagan en el Nombre de tu Hijo; Te suplicamos que misericordiosamente escuches a los que te dirigimos nuestras súplicas y plegarias; y concede que aquellas cosas que fielmente hemos pedido según tu voluntad, sean efectivamente obtenidas, para alivio de nuestra necesidad, y manifestación de tu gloria; por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

ACCIONES DE GRACIAS.

Para ser usadas después de la Acción de Gracias en General, o cuando ésta no sea dicha, antes de la Oración Final o de la Bendición.

Acción de Gracias a Dios Omnipotente por los Frutos de la Tierra y todas las demás Bendiciones de su Providencia misericordiosa.

B ENIGNISIMO Dios, por cuya sabiduría los mares se evaporan, y las nubes derraman el rocío; Te rendimos sinceras gracias y alabanzas por la llegada de la sementera y de la cosecha, por el incremento de la tierra y el recogimiento de sus frutos, y por todas las otras bendiciones de tu misericordiosa providencia otorgadas a este pueblo y Nación. Y te suplicamos que nos des tal justo reconocimiento de estas grandes mercedes, que se manifieste en nuestras vidas, por medio de una conducta humilde, santa y obediente delante de ti, todos los días de nuestra vida; por Jesucristo nuestro Señor, a quién, contigo y el Espíritu Santo, sea toda gloria y honor, por los siglos de los siglos. Amén.

Acción de Gracias de las Mujeres después del Alumbramiento.

Para decirse cuando cualquiera mujer, estando presente en la Iglesia, quiera dar gracias a Dios Omnipotente por su feliz alumbramiento.

O H Dios Todopoderoso, te damos las más humildes gracias porque benignamente te has dignado preservar, durante el gran dolor y peligro del alumbramiento, a esta mujer, tu sierva, que ahora desea ofrecerte sus alabanzas y acciones de gracias. Concede, te suplicamos, oh Padre misericordioso, que con tu ayuda, viva fielmente conforme a tu voluntad en esta vida, y que en el mundo venidero sea también partícipe de la gloria eterna; por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Por la Lluvia.

O H Dios, Padre Celestial, por cuya bondadosa providencia haces descender sobre la tierra la lluvia temprana y tardía, a fin de que produzca sus frutos para uso del hombre; T e damos humildes gracias porque te has dignado mandarnos la lluvia para bienestar nuestro, y gloria de tu Santo Nombre; por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Por Buen Tiempo.

O H Señor Dios, que, después de abatirnos justamente con la reciente visitación de lluvias y aguas excesivas, te dignaste en tu misericordia aliviar y animar nuestras almas con este oportuno y bendito cambio de tiempo; Alabamos y glorificamos tu Santo Nombre por esta tu misericordia, y de generación en generación proclamaremos tu bondad; por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Por la Abundancia.

O H Padre misericordiosísimo, que por tu bondad has escuchado las devotas plegarias de tu Iglesia, y has convertido nuestra penuria y carestía en abundancia; Te damos humildes gracias por este tu especial favor; suplicándote que continúes tu benignidad para con nosotros, a fin de que nuestros campos produzcan copiosos frutos, para gloria tuya y provecho nuestro; por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Por la Paz, y por Habernos Librado de Nuestros Enemigos.

D IOS Omnipotente, que eres torre fuerte y defensa de tus siervos contra la faz de tus enemigos; Te rendimos gracias y alabanzas por habernos librado de los grandes y evidentes peligros que nos rodeaban. Reconocemos que sólo por tu bondad no fuimos entregados como presa al enemigo; y te suplicamos continúes dispensándonos tus misericordias, para que el mundo reconozca que Tú eres nuestro Salvador y poderoso Libertador; por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Por el Restablecimiento de la Paz Pública en el País.

O H Dios Eterno, Padre Celestial, que eres el único que puedes hacer que los hombres vivan de común acuerdo en una misma casa, y calmas la impetuosa violencia de un pueblo ingobernable; Bendecimos tu Santo Nombre, porque te dignaste apaciguar los tumultos sediciosos que recientemente se levantaron entre nosotros. Con humildad te suplicamos que nos concedas a todos gracia para que de hoy en adelante guardemos obedientes tus santos mandamientos; y que, llevando una vida quieta y pacífica, en santidad y justicia, podamos ofrecerte un continuo sacrificio de alabanza y acción de gracias por estas tus misericordias hacia nosotros; por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Por el Restablecimiento de la Salud.

O H Dios, que eres Dador de vida, salud y seguridad; Bendecimos tu Nombre, porque te has dignado librar de su enfermedad corporal a este tu siervo , que ahora desea rendirte gracias, en presencia de todo tu pueblo. Benigno eres, oh Señor, y lleno de compasión para con los hijos de los hombres. Haz que su corazón quede tan profundamente impresionado con el sentimiento de tu bondad misericordiosa, que pueda consagrar el resto de sus días a una vida humilde, santa y obediente, delante de ti; por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Por el Restablecimiento de la Salud a un Niño.

O MNIPOTENTE Dios, Padre Celestial, te damos humildes gracias porque bondadosamente te has dignado librar de su enfermedad corporal a este niño, por quien, en presencia de tu pueblo, bendecimos y alabamos tu Nombre. Concede, te rogamos, oh bondadoso Padre, que con tu ayuda, viva fielmente en este mundo, y en la vida venidera participe de la gloria eterna; por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Por el Feliz Regreso después de un Viaje.

B ENIGNISIMO Señor, cuya misericordia se manifiesta en todas tus obras; Alabamos tu Santo Nombre por haberte dignado conducir a este tu siervo con seguridad a través de todos los riesgos y peligros de su viaje, quien ahora desea rendirte gracias en tu Santa Iglesia. Haz que reconozca debidamente tu misericordiosa providencia, y que siga siempre demostrando su gratitud, por medio de una santa confianza en ti y obediencia a tus leyes; por Jesucristo nuestro Señor. Amén.