En la anterior unidad se expuso algo de la amplitud y variedad del anglicanismo y el lector examinó cómo es en su parte del mundo. Si pensamos en las variedades de anglicanismo como las ramas de un árbol, entonces esta unidad es un recordatorio de que todas las ramas brotan de un tronco, con raíces plantadas en el mismo suelo: el territorio histórico de la antiquísima iglesia de Inglaterra.
El cristianismo romanoDesde los tiempos remotos había una iglesia cristiana en Inglaterra, fundada por los romanos. Los cristianos llegaron por vez primera a Gran Bretaña durante la ocupación romana alrededor de 200 AD, como parte de la comunidad invasora. El cristianismo inglés es una parte antigua de la comunidad cristiana mundial. Hay muchas pruebas de que los cristianos (entre ellos San Albán) fueron martirizados en Inglaterra durante los siglos III y IV. La iglesia en Inglaterra habría sido organizada, como en otras partes del Imperio Romano, con una jerarquía de obispos. Siguiendo la práctica romana normal, las sedes episcopales eran ciudades. Esos obispos supervisaban a presbíteros y diáconos. Cuando se derrumbó el control romano de Gran Bretaña en la primera parte del siglo V, las ciudades (donde vivían la mayoría de los cristianos) también se derrumbaron y los líderes de la iglesia romana huyeron, primero al campo y después a Europa. Al mismo tiempo, los nuevos grupos tribales no cristianos que invadieron Gran Bretaña la aislaron del resto de Europa. Esos no cristianos (anglos, sajones y otros) tenían sus propias prácticas religiosas, como el culto de Woden; y en el idioma inglés aún se encuentran rastros de esas religiones –la palabra ‘Wednesday’ (miércoles) significa el ‘día de Woden’. Las iglesias fueron saqueadas y los cultos y ricos huyeron. Sabemos, sin embargo, que hubo algunos conversos británicos que se quedaron y mantuvieron viva la fe cristiana –como británicos, ¡no tenían a dónde huir! El cristianismo británicoTambién se cree que algunas porciones occidentales de Gran Bretaña (Gales, Escocia Occidental y gran parte de Irlanda) fueron evangelizadas desde muy temprano, pero por otra forma de cristianismo no romano. Se le conoce comúnmente como el cristianismo británico, en el que la palabra ‘británico’ se refiere a los diferentes pueblos aborígenes de Gran Bretaña. Faltan las pruebas históricas, pero se deduce de desenlaces posteriores de la cristiandad celta. De ese cristianismo británico nacieron los grandes santos celtas: Patricio, Ninio, Columba y otros. Hay pruebas sólidas de que el cristianismo británico tiene raíces en África del Norte. Incluso el observador ocasional puede observar los vínculos entre el arte egipcio y el arte de los cristianos irlandeses. Es posible que los cristianos romanos y británicos hayan colaborado en la era posromana, pero había diferencias importantes entre ellos:
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Agustín y la misión gregorianaEn el año en que falleció Columba, uno de los obispos más importantes de Roma, Gregorio el Magno, envió misioneros a Inglaterra para convertir a los anglosajones. Lo más probable es que él nunca había oído hablar de la existencia del cristianismo británico. Uno de esos misioneros era Agustín.
En aquel entonces, Inglaterra estaba bajo el dominio de varios ‘reyes’ ingleses. El Rey Etelberto, quien se casó con una princesa cristiana, permitió la conversión al cristianismo aunque él mismo no se convirtió cristiano. Otros dos reyes de comunidades cercanas sí se convirtieron, aunque uno continúo adorando a otros dioses así como al Dios cristiano. Gregorio estableció dos provincias: una en Cantórbery (inicialmente en Londres) y una en York, con doce obispados. Siguió permitiéndose el popular sacrificio de bueyes, el festival primaveral de la diosa Eostre pasó a ser ‘Easter’ (Pascua) y el festival pagano ‘Yuletide’ se convirtió en la celebración del nacimiento de Cristo (Navidad). Cuando Agustín descubrió que ya existían los cristianos, hizo contacto con ellos, exigiendo que los cristianos británicos ajustaran su fecha de Pascua a la fecha romana. También pidió un rito común para el bautismo y la confirmación. Ellos se negaron —posiblemente debido a la arrogancia de Agustín o a que dependía del rey anglo Etelberto. Para el año 619, la misión romana se había extendido en Nortumbria, a través de Paulino. Edwino de Nortumbria se convirtió en el año 628. Para el año 670, todos los reyes ingleses reinantes eran cristianos y se había producido una supresión de la religión pagana, aunque suelen disputarse la continuidad de muchas de las antiguas prácticas religiosas clandestinas. A medida que la cristiandad romana se extendió hacia el norte, las dos versiones del cristianismo —el Agustino/Romano y el Británico— se encontraron frente a frente y la disputa práctica se volvió aguda. El problema no era tanto de doctrina, sino más bien una necesidad de establecer dónde se encontraba la autoridad. El problema de la supremacía del Obispo de Roma hasta entonces no había surgido entre los cristianos británicos. Y así, en el año 664, tuvo lugar el Sínodo de Whitby. Los asuntos disputados eran los siguientes:
Wilfredo de Ripón, en su función de norteño persuadido de la importancia de observar las costumbres romanas, jugó un papel decisivo en la creación del acuerdo. Por lo tanto, la Iglesia inglesa comenzó a encauzarse hacia el oriente: hacia Roma. Para poder entender la naturaleza del anglicanismo, es importante recordar que:
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