EL TERRITORIO RELIGIOSO DE INGLATERRA

En la anterior unidad se expuso algo de la amplitud y variedad del anglicanismo y el lector examinó cómo es en su parte del mundo. Si pensamos en las variedades de anglicanismo como las ramas de un árbol, entonces esta unidad es un recordatorio de que todas las ramas brotan de un tronco, con raíces plantadas en el mismo suelo: el territorio histórico de la antiquísima iglesia de Inglaterra.

LECTURA DE HISTORIA
Esta unidad no puede pretender ser una historia completa. En ella se recalcarán los temas clave de la historia del anglicanismo, para que pueda tener una idea más clara de su situación histórica. Quizás le convendría consultar una historia sencilla de la iglesia cristiana en Inglaterra para complementar su lectura. En particular, a los que estudian sobre Inglaterra les resultará muy valioso el título Christian England de David Edwards. El libro reciente de Bill Jacob, The Making of the Anglican Comunión Worldwide constituye un repaso útil de la historia (a partir de la Reforma) desde una perspectiva más general. Para el periodo temprano, la famosa historia escrita por el monje Bede es una lectura maravillosa y estimulante y en general ahora se considera bastante precisa.

El cristianismo romano

Desde los tiempos remotos había una iglesia cristiana en Inglaterra, fundada por los romanos. Los cristianos llegaron por vez primera a Gran Bretaña durante la ocupación romana alrededor de 200 AD, como parte de la comunidad invasora. El cristianismo inglés es una parte antigua de la comunidad cristiana mundial. Hay muchas pruebas de que los cristianos (entre ellos San Albán) fueron martirizados en Inglaterra durante los siglos III y IV.

La iglesia en Inglaterra habría sido organizada, como en otras partes del Imperio Romano, con una jerarquía de obispos. Siguiendo la práctica romana normal, las sedes episcopales eran ciudades. Esos obispos supervisaban a presbíteros y diáconos. Cuando se derrumbó el control romano de Gran Bretaña en la primera parte del siglo V, las ciudades (donde vivían la mayoría de los cristianos) también se derrumbaron y los líderes de la iglesia romana huyeron, primero al campo y después a Europa.

Al mismo tiempo, los nuevos grupos tribales no cristianos que invadieron Gran Bretaña la aislaron del resto de Europa. Esos no cristianos (anglos, sajones y otros) tenían sus propias prácticas religiosas, como el culto de Woden; y en el idioma inglés aún se encuentran rastros de esas religiones –la palabra ‘Wednesday’ (miércoles) significa el ‘día de Woden’. Las iglesias fueron saqueadas y los cultos y ricos huyeron. Sabemos, sin embargo, que hubo algunos conversos británicos que se quedaron y mantuvieron viva la fe cristiana –como británicos, ¡no tenían a dónde huir!

El cristianismo británico

También se cree que algunas porciones occidentales de Gran Bretaña (Gales, Escocia Occidental y gran parte de Irlanda) fueron evangelizadas desde muy temprano, pero por otra forma de cristianismo no romano. Se le conoce comúnmente como el cristianismo británico, en el que la palabra ‘británico’ se refiere a los diferentes pueblos aborígenes de Gran Bretaña. Faltan las pruebas históricas, pero se deduce de desenlaces posteriores de la cristiandad celta. De ese cristianismo británico nacieron los grandes santos celtas: Patricio, Ninio, Columba y otros.

Hay pruebas sólidas de que el cristianismo británico tiene raíces en África del Norte. Incluso el observador ocasional puede observar los vínculos entre el arte egipcio y el arte de los cristianos irlandeses.

Es posible que los cristianos romanos y británicos hayan colaborado en la era posromana, pero había diferencias importantes entre ellos:

  • Esas áreas remotas no tenían ciudades. La iglesia por lo tanto estaba bajo el gobierno de líderes de comunidades monásticas, los abades y las abadesas. Había obispos, pero tenían funciones mucho más sacramentales. En términos de autoridad, el abad era quien gobernaba cada comunidad monástica tribal.
  • La evangelización la realizaban cristianos solitarios y trotamundos y mediante nuevos monasterios y sus iglesias asociadas.
  • No había centralización bajo un jefe de obispos.
    De manera que la historia temprana de la iglesia en Inglaterra era de dos tipos:
  • El cristianismo romano, el cual era urbano, afincado, gobernado por obispos y controlado por un obispo en Roma.
  • El cristianismo británico que era rural, móvil, gobernado por líderes monásticos que consideraban a los obispos como sus iguales.

Agustín y la misión gregoriana

En el año en que falleció Columba, uno de los obispos más importantes de Roma, Gregorio el Magno, envió misioneros a Inglaterra para convertir a los anglosajones. Lo más probable es que él nunca había oído hablar de la existencia del cristianismo británico. Uno de esos misioneros era Agustín.

ORIENTE Y OCCIDENTE
Cuando en esta sección histórica hablamos sobre la iglesia occidental, nos referimos a la mitad occidental de Europa, que hablaba latín y tenía su sede de gobierno en Roma y posteriormente en Italia del Norte. Lo opuesto es el Oriente, donde hablaban griego y la sede del gobierno se encontraba en Constantinopla. La división continúa en la cristiandad europea: el occidente tiende a ser católico romano y protestante y en el oriente se encuentran las Iglesias ortodoxas.

En aquel entonces, Inglaterra estaba bajo el dominio de varios ‘reyes’ ingleses. El Rey Etelberto, quien se casó con una princesa cristiana, permitió la conversión al cristianismo aunque él mismo no se convirtió cristiano. Otros dos reyes de comunidades cercanas sí se convirtieron, aunque uno continúo adorando a otros dioses así como al Dios cristiano.

Gregorio estableció dos provincias: una en Cantórbery (inicialmente en Londres) y una en York, con doce obispados. Siguió permitiéndose el popular sacrificio de bueyes, el festival primaveral de la diosa Eostre pasó a ser ‘Easter’ (Pascua) y el festival pagano ‘Yuletide’ se convirtió en la celebración del nacimiento de Cristo (Navidad).

Cuando Agustín descubrió que ya existían los cristianos, hizo contacto con ellos, exigiendo que los cristianos británicos ajustaran su fecha de Pascua a la fecha romana. También pidió un rito común para el bautismo y la confirmación. Ellos se negaron —posiblemente debido a la arrogancia de Agustín o a que dependía del rey anglo Etelberto.

Para el año 619, la misión romana se había extendido en Nortumbria, a través de Paulino. Edwino de Nortumbria se convirtió en el año 628. Para el año 670, todos los reyes ingleses reinantes eran cristianos y se había producido una supresión de la religión pagana, aunque suelen disputarse la continuidad de muchas de las antiguas prácticas religiosas clandestinas.

A medida que la cristiandad romana se extendió hacia el norte, las dos versiones del cristianismo —el Agustino/Romano y el Británico— se encontraron frente a frente y la disputa práctica se volvió aguda. El problema no era tanto de doctrina, sino más bien una necesidad de establecer dónde se encontraba la autoridad. El problema de la supremacía del Obispo de Roma hasta entonces no había surgido entre los cristianos británicos.

Y así, en el año 664, tuvo lugar el Sínodo de Whitby. Los asuntos disputados eran los siguientes:

  • diferencias de práctica en el bautismo
  • la forma de la tonsura (el corte de cabello de los monjes, que difería entre el cristianismo romano y británico)
  • la fecha de Pascua

Wilfredo de Ripón, en su función de norteño persuadido de la importancia de observar las costumbres romanas, jugó un papel decisivo en la creación del acuerdo. Por lo tanto, la Iglesia inglesa comenzó a encauzarse hacia el oriente: hacia Roma.

Para poder entender la naturaleza del anglicanismo, es importante recordar que:

  • El cristianismo en Inglaterra no comenzó con Agustín de Cantórbery. Tuvo tres comienzos: la ocupación romana, la Iglesia británica y la misión agustina.
  • Desde esos primeros días, había tensión en la cristiandad inglesa entre el deseo de ser parte de la Iglesia occidental (en aquel tiempo cada día más y más dominada por los obispos de Roma) y el reconocimiento de que la Iglesia inglesa tenía una identidad y historia bien diferenciada y un consiguiente sentido de autonomía. Esta tensión entre la autonomía local y ser responsables más ampliamente subyace en la forma en que el anglicanismo se entiende a sí mismo.

ANTES DE LA REFORMA