Hooker
El siglo XVI terminó con una obra clave por un presbítero anglicano, Richard Hooker, titulada Of the Laws of Ecclesiastical Polity. Muchos siguen pensando que es una de las exposiciones más finas del anglicanismo, aunque es extremadamente difícil de digerir y muy pocos anglicanos lo han leído.

Es importante por varias razones:
- Habla sobre la aceptación anglicana del triángulo de la Escritura, Tradición y Razón como forma de conocer las intenciones y deseos de Dios para nosotros. Aunque las Escrituras tienen el lugar más elevado, se tienen que interpretar; y para hacerlo hay que recurrir a la sabiduría humana, a la experiencia de nuestros antepasados y a las estructuras que hemos heredado.
- Habla sobre el anglicanismo como el corazón de una iglesia amplia y nos recuerda que hay muchas maneras de ser ‘Iglesia’. Hooker no previó las preguntas que surgieron por la difusión de la Iglesia de Inglaterra alrededor de muchos otros lugares del mundo, pero ahora es importante tener una amplia visión de lo que la iglesia puede cuando se discuten temas de inculturación. Siempre y cuando lo que los anglicanos hagan no se contraponga a las Escrituras, su visión es de gran variedad.
- Sus argumentos se basan en un principio importante de la Reforma, el de indiferencia. Los puritanos y los protestantes extremos declararon en ese entonces que si las Escrituras no permiten algo expresamente, entonces está prohibido. Los anglicanos, luteranos y otros grupos similares siempre han sostenido el punto de vista opuesto: si las Escrituras no lo prohíben expresamente y si el sentido común, la razón y la conciencia no indican lo contrario, puede ser aceptable. Por lo tanto, el anglicanismo es una Iglesia en la que la gente tiene una gran variedad de opiniones. Esto suele ser incómodo, pero es una característica profundamente arraigada en el anglicanismo —más de lo que les parece bien a algunas formas ‘sectarias’ del anglicanismo.
- Mantiene que las ceremonias, ritos y símbolos son importantes para la Iglesia, aunque no son indispensables. También son indiferentes, siempre y cuando no se interpongan en la adoración de Dios. Siempre y cuando sea útil, la variedad se permite.
El siglo XVII:
Lucha y calma Las luchas que dieron lugar a la Guerra Civil Inglesa en el siglo XVII nos recuerdan que en el corazón del anglicanismo existe un debate sobre cuán católica o protestante debe ser la Iglesia de Inglaterra. Es posible que la Iglesia Anglicana de su zona ‘pertenezca’ a un bando o tenga una afinidad con uno de los dos brazos del anglicanismo. Pero la tensión entre ellos es la esencia del anglicanismo.
La idea de una ‘Alta Iglesia’ creció en este siglo, equilibrando el arraigado protestantismo del siglo XVI. De manera que observamos que de las obras del Arzobispo Laud, George Herber y muchos otros emerge el desarrollo de las prácticas litúrgicas ‘altas’ y una espiritualidad más católica.
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El siglo XVIII:
Abandono y renacimiento
El siglo XVIII fue un periodo de abandono espiritual, caracterizado por el abandono del culto, de la disciplina espiritual y de santidad. Pero también fue la época de los grandes Renacimientos Evangélicos: en Inglaterra, en Escocia (en Cambuslang), en Gales (por medio de Howell Harris, Daniel Rowland y William Williams), en Irlanda y en Norteamérica.
Casi todos los evangelistas eran presbíteros anglicanos. Los primeros ‘metodistas’ eran todos anglicanos y moravos. John Wesley murió creyéndose un ‘buen anglicano’. Esos evangelistas crearon nuevas confesiones, en particular el metodismo. Pero también tuvieron un efecto de renovación sobre las existentes, como los bautistas y los anglicanos. Los evangelistas del siglo XVIII le facilitaron a la iglesia en general:
- nueva convicción
- una visión renovada de su misión
- una preocupación por la oración
- una pasión por el evangelismo
- una seriedad de vida y fe
Características fundamentales del movimiento evangélico
David Bebbington describe las cosas que históricamente todos los evangélicos han creído como:
- biblicismo: depender de la Biblia como la máxima autoridad religiosa
- conversionismo: hincapié sobre el nuevo nacimiento
- activismo: un enfoque energético, individualista, a los deberes religiosos y la participación social
- crucicentrismo: un enfoque en la obra redentora de Cristo como parte central del cristianismo
Esto puede resultar desconcertante para los evangélicos anglicanos, que quizás se pregunten cuál es la diferencia entre un anglicano y un evangélico. Pero el anglicanismo es más amplio que el evangelismo y, en su propia forma, el evangelismo es más amplio que el anglicanismo.
Es importante reconocer que todo anglicano posee varios puntos de identidad.
Ninguno de los énfasis evangélicos nombrados más arriba es completamente extraño para los anglicanos católicos o liberales, pero posiblemente su jerarquía sea diferente.
Una pregunta de pertenencia
Me he referido a algunas personas como ‘evangélicos anglicanos’, pero igual los podría haber llamado ‘anglicanos evangélicos’. ¿Existe alguna diferencia? Piense en la gente que conoce que son anglicanos y evangélicos. ¿Dónde ponen ellos (y usted) su fidelidad?
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