Vivir según un modelo

¿Cómo es su vida espiritual cristiana? Explore la pregunta reflexionando sobre los siguientes ‘ingredientes’ típicos:

  • oración personal: ¿cuándo? ¿con qué frecuencia? ¿con qué?
  • culto público: ¿con qué frecuencia? ¿qué clase de oficio?
  • oraciones predilectas: ¿en dónde y cómo las aprendió?
  • himnos predilectos: ¿de cuáles libros o recursos provienen?
  • libros que han sido importantes para su desarrollo espiritual
  • mayordomía: ¿cómo utiliza su dinero? ¿su tiempo? ¿sus otros recursos?
  • cuidado de los demás: ¿cómo puede asegurar que se mantiene en contacto con los necesitados?
  • cuidado del medio ambiente: ¿cómo actúa de manera responsable hacia todo lo creado por Dios?

Escriba un resumen de su forma de vida espiritual usando estos encabezados.

EJERCICIO PARA ANGLICANOS
Trate de resumir lo que usted piensa que son las llaves a su espiritualidad anglicana. Compárese con la Comunión entera como se revela en este libro. ¿De qué maneras podría enriquecer y profundizar su identidad anglicana en relación con su espiritualidad?

Luego reflexione:

  • (si es anglicano) ¿Qué me gusta sobre ser anglicano? ¿Qué me confiere un sentido de entusiasmo, pertenencia y propósito?
  • (si no es anglicano) ¿Qué me parece atractivo sobre el anglicanismo?

La idea de una ‘regla de vida’ proviene de la tradición monástica, en la que cada miembro tenía una disciplina espiritual y norma de vida ordenada acordada con la cabeza de la comunidad religiosa o alguna otra guía espiritual. En la actualidad suele usarse para describir la pauta normal de oración privada, culto corporativo y vida ética adoptada por cualquier cristiano. Una regla anglicana típica para vivir podría ser algo así como:

¿Qué parte de esta regla típica corresponde con la ‘regla’ personal que acaba de escribir? ¿Hay algo que piensa ahora que quisiera añadir o eliminar? ¿Se identifica usted con la manera anglicana de relacionarse con Dios?

  • Oración diaria, frecuentemente en forma similar al Oficio Diario
  • Lectura diaria de las escrituras, usando el Leccionario Anglicano u otra fuente similar
  • Asistencia semanal a la Eucaristía Ofrendar regularmente, para muchos un diezmo formal
  • Estudio crítico de la fe, quizás mediante cursos, catecismos y similares
  • Compañerismo frecuente con otros cristianos, para orar, animarse y apoyarse Un retiro anual o algún otro tiempo para reflexión
  • Dedicación a la justicia y a la acción social, o algún tipo de participación en actividades de la comunidad

Que elementos nesta “regra” típica correspondem à “regra” que você escreveu? Haveria algo a acrescentar ou, talvez, deixar de lado? Você se identifica com o jeito anglicano de se relacionar com Deus?

Salmos e himnos

Aparte de que la liturgia desempeña un papel central, hay otros textos que han tenido mucha influencia sobre el anglicanismo. Los himnos son de particular importancia. Los salmos fueron los primeros himnos de los anglicanos y en la Reforma se sumaron:

  • Salmos métricos – salmos escritos con ritmo estricto y rima que acompaña melodías sencillas. Uno de los más conocidos es El Rey de amor es mi pastor.
  • Los himnos eucarísticos, ahora en el lenguaje del pueblo y acompañados de música sencilla. El primero por un anglicano de la Reforma fue el de John Merbecke (c. 1510-c. 1585), escrito en el reinado de Eduardo VI. Cantar partes de la liturgia es una cosa típica de los anglicanos.
  • Los himnos bíblicos y de la iglesia de los primeros cristianos de los oficios diarios, como el Venite (Salmo 95), el Nunc Dimitis (de Lucas 2) y el Te Deum Laudamus del siglo IV y V.

El siglo XVII se destacó por una variedad de presbíteros anglicanos profundamente piadosos, entre ellos George Herbert, Lancelot Andrewes y John Donne, cuyos poemas han llegado a convertirse en nuestros himnos más conmovedores. Consulte su propio himnario para ver cuántos de estos autores contiene. El siguiente poema de George Herbert a continuación aunque no se canta como un himno, contiene la mejor espiritualidad anglicana para cualquier edad:

Love bade me welcome; yet my soul drew
back,
Guilty of dust and sin.
But quick-eyed Love, observing me grow slack
From my first entrance in,
Drew nearer to me, sweetly questioning
If I lack’d anything.
‘A guest,’ I answer’d, ‘worthy to be here:’
Love said, ‘You shall be he.’
‘I, the unkind, ungrateful? Ah, my dear,
I cannot look on Thee.’
Love took my hand and smiling did reply,
‘Who made the eyes but I?’
‘Truth, Lord, but I have marr’d them: let my
shame
Go where it doth deserve.’
‘And know you not,’ says Love, ‘Who bore the blame?’
‘My dear, then I will serve.’
‘You must sit down,’ says Love, ‘and taste my meat.’
So I did sit and eat.

El renacimiento evangélico del siglo XVIII también fue otra época muy productiva para los himnarios anglicanos. Los hermanos Wesley (ambos presbíteros anglicanos) compusieron himnos para restaurar un sentido de alabanza y dedicación para la comunidad cristiana, así como con el fin de educar. Muchos de los himnos de los Wesley son como pequeños credos. A los anglicanos a veces les parece más fácil cantar lo que creen que hablar sobre ello. Quizás el himno más famoso de ese periodo anglicano es Roca de la eternidad de Augustus Toplady.

El renacimiento anglocatólico del siglo XIX restauró muchos de los himnos tradicionales en latín (y en griego y sirio), traducidos al inglés. Aunque no se utilizan en forma tan general y los evangélicos se han vuelto más eucarísticos en su espiritualidad, han acogido himnos como Calle todo ser humano. El presbítero y poeta anglocatólico John Feble durante el siglo XIX también produjo un importante ciclo de himnos que se basan en el año litúrgico.

La tradición de componer himnos continúa brindándole al anglicanismo una rica fuente de textos espirituales. Ahora que la Comunión Anglicana es mundial, la riqueza es aún mayor. Las obras del anglicano brasileño compositor de himnos Jaci Maraschin; las canciones del renacimiento de África oriental como Moto Umewaka Leo, Moto ni kazi ya Yesu de los suahili; los himnos Dinka de Sudán; los himnos ecuménicos de la Conferencia Caribeña de Iglesias, compuestos en su mayoría por católico romanos, pero utilizados y con mucho efecto por los anglicanos – son todos reexpresiones de la identidad anglicana en formas que Agustín de Cantórbery, Cranmer, John Wesley y Samuel Ajayi Crowther nunca podrían haberse imaginado.

ACEPTAR EL CAMBIO

En la unidad 1 estudiamos el triángulo de las Escrituras, la Tradición y la Razón. Eso es la base de la diversidad de la tradición anglicana y constantemente reta a los anglicanos a relacionarse con Dios de nuevas maneras.

  • Para el anglicano que atesora las Escrituras, un reto podría ser rezar algunas de las oraciones y liturgias tradicionales del pasado anglicano.
  • Para el anglicano que valora el sentido del catolicismo de la Iglesia, un reto podría ser probarlo desde la perspectiva de las Escrituras.
  • Al anglicano arraigado a las verdades fundamentales de la fe se le podría pedir que considere con seriedad el pensamiento crítico y que evite convertirse inconscientemente en un fundamentalista.
  • Al anglicano que se alegra de la inclusividad de la tradición anglicana se le podría pedir que reflexione sobre la singularidad del evangelio cristiano y las exigencias evangelísticas de Jesús.

La espiritualidad anglicana trata de evitar que los cristianos piensen que su fe ya está completamente formada. Si los individuos realmente son anglicanos, están abiertos a la influencia de otras tradiciones dentro y fuera del anglicanismo –y a la posibilidad de cambio, con el conocimiento de que dicho cambio no los aleja de sus raíces anglicanas.

La peregrinación anglicana