En el anglicanismo siempre ha existido una tensión entre la misión oficial y la extraoficial. El anglicanismo en sí nació con esta tensión. Surgió del cristianismo inglés, cuyo comienzo fue parte de la misión oficial de la Iglesia de Roma. Pero el anglicanismo también fue moldeado por muchos cristianos anónimos cuyo trabajo los llevó a Inglaterra mucho antes de la misión oficial: soldados, colonizadores, comerciantes. Su testimonio particular formó la ‘misión extraoficial’ a Inglaterra —algunas veces en conflicto con los deseos y motivos de la Iglesia oficial.
El elemento oficial de la misión anglicana surgió de la expansión económica y política del Imperio Británico a través del colonialismo. A donde fueran los ingleses, allí iba la Iglesia de Inglaterra. Esta asociación nunca fue muy feliz. No todos los colonizadores querían a la Iglesia, pues aún siendo muy independiente, les recordaría sus obligaciones hacia la gente que esclavizaban o atrapaban en la servidumbre económica. Pero algunos colonizadores reconocieron que la Iglesia Anglicana predicaba obediencia y la importancia de aceptar la vida tal cual y por lo tanto la aceptaron —con sus propias condiciones. Jamaica: misión colonial políticaEn 1670, Jamaica fue cedida a los británicos por el Tratado de Madrid. Once años después fue dividida en 15 parroquias y por Auto de Asamblea, se autorizó que las juntas parroquiales aumentaran los impuestos para el mantenimiento de ministros, la erección de una iglesia nueva y la reparación de iglesias antiguas. Los ministros fueron reclutados en Inglaterra. Jamaica fue un buen ejemplo de una Iglesia Episcopal sin obispos. El Obispo de Londres tenía la responsabilidad episcopal de toda la obra anglicana de ultramar y emitía licencias para los clérigos después de que fueran nombrados. El Consejo Legislativo de Jamaica, constituido por hacendados, resistió cualquier otra interferencia de la Iglesia. La Diócesis Anglicana de Jamaica con Honduras se estableció en 1824, con el objetivo británico explícito de preparar a los esclavos para su eventual emancipación. El gobierno británico comenzaba a volverse en contra de la esclavitud por una combinación de motivos económicos y morales y sabía que no podía contar con la ayuda del Consejo Legislativo local. No estaban preparados para dejar a los bautistas y metodistas asumir la labor, aunque habían tenido mucho más éxito entre los esclavos y negros libres y la población mixta. Se consideraba que los estas iglesias eran políticamente subversivosy que predicaban demasiado sobre un evangelio de libertad. La Iglesia de Inglaterra era más aceptante: era una Iglesia colonial servil ante las autoridades políticas y se podía confiar en que predicara libertad y obediencia. La política falló por varias razones:
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La India – Misión económica colonialJamaica nos demuestra la misión anglicana en su peor estado —comprometida política y económicamente. Pero no toda la expansión anglicana de los siglos XVIII y XIX fue tan política. La Iglesia Anglicana de la India nació en el mundo del colonialismo, pero hasta el siglo XIX, el señor colonial era la East India Company, no el gobierno británico. La East India Company debió haber sido responsable de la plantario ecclesia, pero no quería construir iglesias (era un gasto innecesario) y no le interesaba asumir el cuidado de iglesias construidas por otros en colonias más antiguas. Gran parte del crecimiento de la Iglesia de Inglaterra en la India se debió a la generosidad y fervor misionero de patrocinadores privados. También, aunque parezca extraño, fue a través del trabajo de misioneros no anglicanos, apoyados por la Sociedad para Fomentar el Conocimiento Cristiano (Society for Promoting Christian Knowledge, SPCK) de origen anglicano y animados por capellanes anglicanos.
En el siglo XVIII, SPCK asumió el control de una variedad de misioneros luteranos daneses en la India. Ellos pasaron a ser evangelistas para las poblaciones locales y capellanes para las comunidades inglesas. Estaban entregados a la enculturación y a la Iglesia Anglicana, funcionando como presbíteros aunque nunca fueron ordenados en la Iglesia Episcopal. ‘Usaban el Libro de Oración Común y de hecho lo tradujeron al tamil; bautizaron y celebraron la Cena del Señor según el rito anglicano… La Iglesia Episcopal de Inglaterra empleó a misioneros en el Sur de Indica desde 1728 hasta 1861 que nunca fueron ordenados en la Iglesia Episcopal de conformidad con el rito Anglicano.’ (Stephen Neill, History of Christian Missions página 198) Estos acontecimientos eran semioficiales, erráticos y dependían de la motivación del individuo y por motivos mixtos. Pero solían resultar en la fundación de una misión que hasta ahora continúa. La iglesia anglicana más antigua de Calcuta se completó en 1770 y fue construida por un acaudalado luterano sueco que trabajaba para SPCK. Ahora pertenece a la Iglesia de India del Norte. En el siglo XIX, el panorama en la India fue muy diferente, en parte debido al renacimiento evangélico del siglo XVIII. La figura anglicana clave en la primera y segunda generación de este renacimiento fue Charles Simeon, quien desde 1782 hasta 1836 fue párroco de Trinity Church, Cambridge. Era un predicador enormemente poderoso con un corazón para la misión, y solía referirse a la India como su ‘diócesis’ o ‘provincia’ y envió a muchos graduados evangélicos de Cambridge a la India en servicio del Evangelio. En ausencia de cualquier otro trabajo misionero de la Iglesia de Inglaterra en India, se convirtieron en capellanes de la East India Company, empleados para atender las comunidades angloparlantes. Oficialmente no eran misioneros, pero a menudo aprendían el idioma local y predicaban el evangelio a la gente a su alrededor. El más famoso de ellos fue Henry Martyn. Llegó a Calculta en 1806 y pasó apenas seis años allí, pero dejó un legado de suma importancia:
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