Un siglo de ecumenismo

Para entender cómo se relaciona actualmente la Comunión Anglicana con otras entidades cristianas, es importante te presente varios movimientos cristianos mundiales a lo largo del pasado siglo.

El movimiento misionero

El movimiento misionero moderno como influencia de unión dentro de la Iglesia mundial data desde la Conferencia de Edinburgo de 1910.

En aquella conferencia, se hicieron dos cambios significativos en la lista de invitados Las invitaciones se limitaron a:

  • los delegados oficiales de sociedades misioneras
  • las iglesias que operaban entre pueblos no cristianos.

Antes hubo renuencia entre algunas confesiones de trabajar en cooperación en trabajo misionero, porque algunas iglesias cristianas ‘hurtaban ovejas’. No buscaban ampliar la Iglesia atrayendo no cristianos a Cristo –trataban de ampliar su propia iglesia y así fortalecer su confesión.

Pero en la conferencia, la meta afirmada de todo el trabajo misionero fue sembrar en cada nación no cristiana una sola Iglesia de Cristo indivisa. La conferencia deseaba que se establecieran ‘Iglesias autoregidas, autosuficientes y autopropagantes’ en todos los lugares del mundo.

‘El mundo es demasiado fuerte para una Iglesia dividida.’

Conferencia de Edinburgo 1910

Los alemanes acudieron a Edinburgo a pesar de su desagrado por las misiones metodistas y bautistas en Alemania que evangelizaban entre los luteranos y católicos romanos. Los anglocatólicos también acudieron a una conferencia misionera importante por primera vez. Edinburgo generalmente se considera como la atracción y ganancia de anglicanos para el movimiento misionero. El carácter ecuménico del trabajo misionero moderno ilustra varias inquietudes:

  • El mundo es demasiado fuerte para una Iglesia dividida.
  • La misión de Dios es más importante que el orgullo o estado de las iglesias individuales.
  • El impacto del colonialismo en el cristianismo en dos terceras partes del mundo debe corregirse y parte de aquel impacto es el confesionalismo.
  • El auge del cristianismo en las dos terceras partes del mundo es tan grande que cambiará para siempre el equilibrio entre las iglesias ‘misioneras’ y las iglesias ‘receptoras’.

Paz y justicia

natural para los cristianos por toda Europa desear la paz en un mundo destrozado por la guerra. Este y otros factores llevaron a una conferencia en Estocolmo en 1925 como parte del movimiento Vida y Trabajo inspirado por el Arzobispo Luterano Söderblom.
La Conferencia de Estocolmo reportó que:

‘Dejando a un lado por ahora nuestras diferencias de Fe y Orden, nuestra meta ha sido asegurar la acción práctica en la Vida y el Trabajo cristiano… Confesamos ante Dios y el mundo los pecados y las fallas de lo cual han sido culpables las Iglesias…’

El énfasis giró en torno al cuidado común de los cristianos para un mundo renovado, en el que se desafíen las injusticias sociales, económicas y políticas, se ofrezca cuidado y se colabore con cualquiera que comparta la misma visión.

En 1920, cuando Söderblom se reunió con otros para planear para la Conferencia, el obispo Ortodoxo griego, Germanos Strinopoulos, entonces Metropolitano de Seleucia, se presentó inesperadamente con un mensaje de buena voluntad en el cual sugirió que el trabajo más estrecho entre iglesias no estaba excluido por las diferencias doctrinales y recomendó que podrían crecer juntos ‘por el mutuo apoyo de las Iglesias en el trabajo de fortalecer el alivio religioso, la caridad y similares’. Los ortodoxos han estado involucrados en el proceso ecuménico moderno desde el principio a raíz de este acto del Metropolitano Germanos.

El Consejo Mundial de Iglesias

El obispo Charles Brent, episcopal americano, trabajó primero en Filipinas y luego como obispo de Western New York. En la primera Conferencia de Fe y Orden en Lausanne en 1927, hizo un llamado de unidad:

‘¡Qué reto para el cristianismo poner en orden su propia casa antes de que infecte más al mundo oriental con sectarianismo que le roba al Evangelio su poder corporativo y le da a la gente una piedra en lugar de pan! Las cien sociedades misioneras en la China actual son tan suicidas para el cristianismo como las divisiones civiles lo son para su paz y prosperidad nacionales. El oriente cristiano de hoy está en justa revuelta, no contra el cristianismo, sino contra el cristianismo dividido, no contra los extranjeros en política o religión, sino contra la dominación de extranjeros.”

En 1948 se estableció el Consejo Mundial de Iglesias. Sus funciones fueron:

  • llamar a las iglesias a la meta de unidad visible en una sola fe y una hermandad eucarística expresada en el culto y la vida común en Cristo y avanzar hacia dicha unidad para que el mundo creyera
  • facilitar el testimonio común de las iglesias en cada lugar y en todos los lugares
  • apoyar a las iglesias en su tarea misionera y evangélica mundial
    Estas tres corrientes de la actividad ecuménica reflejan el enfoque anglicano a la unidad. El anglicanismo cree tener una misión que desempeñar, pero comparte esta misión con todos los demás cristianos. La desunión no debe socavar esta misión. Los asuntos de fe, orden eclesiástico y disciplina deben enfocarse directamente para que no inhiban la cooperación.

El Cuadrilátero Chicago-Lambeth (véase la página 29) se produjo realmente con la intención de ayudar a los anglicanos a definirse en relación con otras Iglesias cristianas para efectos ecuménicos. Fue un subproducto del Cuadrilátero que dio a los anglicanos una herramienta para reconocer su propia identidad. La 12ª Resolución de Lambeth 1888, que siguió inmediatamente del Cuadrilátero, aclara la agenda ecuménica:

‘Que esta Conferencia les solicita seriamente a las autoridades constituidas de las diferentes ramas de nuestra Comunión que actúen lo más que se pueda en concierto unas con otras para dar a conocer que se mantienen listas para entrar en conferencia de hermandad… con los representantes de otras comuniones cristianas en las razas angloparlantes, a fin de considerar los pasos que puedan tomarse, ya sea hacia la Reunión corporativa o hacia relaciones que puedan preparar el camino para una unidad orgánica más plena en el futuro.’

En 1920, la visión del Cuadrilátero se volvió a destacar en un Llamado Lambeth a todos los Pueblos cristianos. Debería buscarse la unidad en base a la aceptación de las escrituras cristianas, los dos sacramentos de Bautismo y Comunión y un enfoque tentativo al episcopado.

¿PERO POR QUÉ OBISPOS?
Aunque las Iglesias no episcopales han acusado muchas veces a los anglicanos de arrogancia por su énfasis en tener obispos, es importante recordar que los anglicanos siempre han considerado a las Iglesias no episcopales como verdaderas comunidades cristianas.

‘No es que cuestionemos ni por un momento la realidad espiritual de los ministerios de aquellas Comuniones que no posean Episcopado. Al contrario, reconocemos agradecidamente que dichos ministerios han sido claramente benditos y poseídos por el Espíritu Santo como medio efectivo de gracia’. (Lambeth 1920)

Pero el anglicanismo ve en el oficio del Obispo una de las marcas de la Iglesia y lo considera ‘el mejor instrumento para mantener la unidad y continuidad de la Iglesia’.

 

Tres modelos de unión