Unión orgánica
El modelo de ecumenismo en que pensaban los obispos en 1888 y 1920 era el de ‘unión orgánica’ – la unión de las confesiones individuales en una sola Iglesia. El primer ejemplo más importante de esto fue la unión de anglicanos y otros en el subcontinente indio después de la segunda guerra mundial.

En 1919, un grupo de 33 hombres se reunió en Tranquebar. Todos salvo dos de estos hombres eran hindúes. Expidieron una afirmación que decía:
‘Creemos que el reto inmediato… nos llama a lamentar nuestras divisiones del pasado y recurrir a nuestro Señor Jesucristo para buscar en él la unidad del cuerpo expresada en una iglesia visible. Enfrentamos juntos la tarea titánica de ganar la India para Cristo –una quinta parte de la raza humana. Sin embargo, frente a tal abrumadora responsabilidad, nos encontramos debilitados y relativamente impotentes por nuestras infelices divisiones –divisiones de las cuales no fuimos responsables y que nos han sido, como dijera, impuestos desde afuera.’
La unidad de la Iglesia en la India fue actividad local en esencia, concebida localmente. No hubo desacuerdos mayores sobre el contenido de la fe cristiana, pero la cuestión del ministerio ordenado de la Iglesia unida causó problemas por el debate sobre la ordenación episcopal y no episcopal.
El acuerdo final fue por un período de crecimiento conjunto. Los que habían sido ordenados antes de la unión (episcopal o no episcopalmente) continuarían funcionando como clero. Aquellos ordenados después de la unión serían todos ordenados por obispos con la ayuda de presbíteros.
La Unión ocurrió en 1947, con la reelección de los cinco obispos anglicanos y nueve nuevos obispos seleccionados del clero de las Iglesias unidas. Por primera vez en la historia de la Iglesia cristiana, hubo una unión de Iglesias episcopales y no episcopales y un millón de cristianos hindúes de las Iglesias Anglicana, Metodista y Unida del Sur de la India (Presbiteriana y Congregacional) se unieron en una sola Iglesia.
Al tiempo de la unión, la Comunión Anglicana procedía muy cautelosa respecto a la nueva Iglesia porque aún contaba con presbíteros ordenados no episcopalmente. La Conferencia Lambeth de 1948 agradeció la unión y anticipaba con gusto ‘el día en que habría plena comunión entre la Iglesia del Sur de la India y las Iglesias de la Comunión Anglicana’.
La historia desde entonces de la relación entre CSI y las Provincias anglicanas es complicada y confusa. Aún ahora, sólo los presbíteros ordenados episcopalmente por CSI pueden celebrar la Eucaristía en Provincias de la Comunión Anglicana. CSI tan sólo desde 1988 ha sido CSI miembro plenario del Consejo Consultor Anglicano y de las Conferencias Lambeth.
¿UNIÓN FILIPINA PRONTO? |
| En 1997, la Iglesia Episcopal Filipina y la Iglesia Independiente Filipina firmaron una Declaración Común reafirmando su plena intercomunión. También se comprometen a discusiones sobre el establecimiento de una sola jurisdicción sin traslapes. Si tiene éxito, esto llevaría a una forma de unión orgánica en el futuro no muy distante. |

Intercomunión
Cuando un cristiano comulgante no anglicano visita una iglesia anglicana, suele ser recibido como invitado en la mesa de comunión por el presbítero. Existe una especie de unidad cristiana cuando se alcanza un acuerdo formal entre confesiones de recibir a los miembros de cada una en este acto de ‘intercomunión’.
La Iglesia de Inglaterra tiene una relación de muchos años de este tipo con la Iglesia de Moravia, que condujo a la unión plena en 1995. En 1931, la Comunión Anglicana estableció una relación similar con las Antiguas Iglesias Católicas en Europa. Y en 1946, la Iglesia Episcopal de los Estados Unidos hizo lo mismo con la Iglesia Católica Nacional Polaca de América.
Hay un modelo relacionado de ‘plena comunión’ en el cual hay una mutua aceptación de miembros y ministros, de manera que los ministros de una pueden presidir en los sacramentos de la otra.
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Incorporación
En los últimos cien años, dos pequeñas Iglesias lusitanas en Portugal y en España se han vuelto anglicanas. La Iglesia Lusitana contiene misiones anglicanas aisladas, algunas Iglesias Evangélicas e iglesias formadas del movimiento de cleros y laicos fuera de la Iglesia Católica Romana después del Primer Concilio Vaticano de 1870 (con su declaración de infalibilidad Papal).
‘No deseamos fundar una nueva religión sino simplemente limpiar la Religión cristiana de la corrupción de los años y reconquistar las antiguas libertades de la primera Iglesia Lusitana –sometida tanto tiempo al yugo extranjero de Roma– y extender por todo este país una doctrina que será católica y apostólica, en una Iglesia que será Portuguesa y no Romana.’ (Libro de Oración portugués de 1882)
Mediante un Consejo de Socios en Misión en 1978, se recomendó a las Iglesias Portuguesas y Españolas que hicieran una solicitud formal para integrarse plenamente a la Comunión Anglicana. Esto tuvo lugar en 1980. Todas las partes siempre aceptaron plenamente el Cuadrilátero Chicago-Lambeth y el episcopado no fue problema.
Desde la perspectiva portuguesa y española, era importante entrar a una comunidad mundial de cristianos de mente similar, quienes tomaban la escritura, tradición y razón tan seriamente como ellos. No han sido absorbidos por otra Iglesia –se han vuelto miembros de un cuerpo más grande, reteniendo a la vez su propia integridad. Este es un caso especial en la historia de la unidad de Iglesias, pero puede ser importante en el futuro.
Declaración de Porvoo |
En 1993, las Iglesias anglicanas de Inglaterra, Escocia, Irlanda y Gales y muchas de iglesias Luteranas Escandinavas y del Báltico expidieron una Declaración de Porvoo, que fue adoptada por las diversas iglesias en los siguientes dos años. Esta declaración no llega a ser unión orgánica, pero es mucho más fuerte que la intercomunión.
Los elementos clave son el compromiso de ‘tratar a los miembros bautizados de todas nuestras iglesias como miembros de la nuestra’ y ‘recibir con gusto a las personas ordenadas episcopalmente en cualquiera de nuestras iglesias al oficio de obispo, sacerdote o diácono para servir… en tal ministerio en la iglesia receptora sin reordenación.’
Esto significa sencillamente que un anglicano inglés es también ahora miembro pleno de la Iglesia Luterana Noruega, por ejemplo. También significa que las congregaciones expatriadas de anglicanos en Escandinavia y las congregaciones Luteranas en el Reino Unido e Irlanda tienen una relación de trabajo muy estrecha.
Sin embargo, más importantemente significa que estas iglesias comparten ahora plenamente a sus ministros ordenados y sin limitaciones. Un obispo Luterano de Estonia puede ser designado a una sede Inglesa como obispo diocesano sin restricción alguna. En el contexto Europeo, este es un tipo de ecumenismo mucho más profundo. En la práctica, tal convenio significa que las iglesias firmantes son idénticas. Ahora las separan sólo practicalidades administrativas y geográficas.
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LA SUCESIÓN APOSTÓLICA |
Algunas de las tensiones en estos movimientos hacia la unidad se centran en la ‘sucesión apostólica’ –la transmisión de autoridad apostólica de la iglesia primitiva hasta el presente. En la Reforma, se nombró a un nuevo Arzobispo de Cantórbery en Inglaterra y casi todos los obispos bajo la Reina María renunciaron y fueron reemplazados. Los católicos romanos mantienen que la sucesión apostólica se había roto y como los nuevos obispos anglicanos no estaban debidamente consagrados, los sacerdotes anglicanos no son sacerdotes. La ordenación anglicana es ‘absolutamente nula y del todo inválida’ y los sacramentos anglicanos no son medios de gracia. Así, los anglicanos que se trasladen a la Iglesia de Roma deben ser confirmados, aún cuando ya estén confirmados como anglicanos y los anglicanos que se trasladen a la Iglesia de Roma deben ordenarse de nuevo.
Los anglicanos no creen que la sucesión apostólica se haya roto en la Reforma –pero insisten aún en el concepto de sucesión apostólica en relación con la autoridad de los ministros de la Iglesia. La idea de una línea de sucesión, de obispo a obispo de la Iglesia del Nuevo Testamento mediante la imposición de manos, es aceptada por muchos anglicanos Católicos. Pero otros prefieren el enfoque más Ortodoxo Oriental de tradición apostólica, donde la ‘validez’ del episcopado se determina por la autenticidad de la transmisión de la fe cristiana. Es el caso particular de los evangélicos anglicanos, quienes creen que la autoridad de la Iglesia va y viene en relación con su fidelidad a la tradición heredada del evangelio.
Más recientemente, los anglicanos empiezan a redefinir la sucesión apostólica de una manera que tiene sentido en el mundo moderno. Las discusiones con las Iglesias Luteranas Nórdicas y del Báltico en 1993 produjeron acuerdos para la intercomunión y el intercambio de ministros –a pesar de que las iglesias Escandinavas han tenido rotura particularmente significativa en la ‘línea’. Esta es una señal del compromiso anglicano hacia la unidad, dedicación a la continuidad y apertura a nuevas interpretaciones teológicas.
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