A una iglesia así, le resulta imposible vivir sin tensión. Constantemente tiene que tomar decisiones en las que lucha por ser consecuente con todos los aspectos de sí misma. Vivir con tensión es una parte inherente del ethos anglicano. Algunas de estas tensiones también las sienten el resto de los cristianos; pero también hay tensiones y problemas que son específicos de la Comunión Anglicana moderna. Algunos de esos problemas son externos. El estado actual de nuestros países y el mundo con mucho derecho reclaman la atención de la Iglesia Anglicana: los derechos humanos, la explosión de las poblaciones de refugiados, la perseverancia de la pobreza, el racismo, el sexismo y el tribalismo. También hay problemas y desafíos internos. Estos se refieren a asuntos dentro de la Iglesia y determinan el aspecto que tendrá la Comunión Anglicana en 20 ó 50 años, o peor, si de hecho habrá una Comunión Anglicana: la ordenación de la mujer, el estado teológico y moral de la homosexualidad, el desarrollo litúrgico, el estado de los niños en relación con la Eucaristía. Dados los problemas externos, los internos podrían parecer carentes de importancia o incluso a veces obscenos. Pero Dios ha llamado a su pueblo a que se una como comunidad cristiana con una misión y el pueblo tiene la obligación de hacer frente con seriedad a los asuntos de la institución y al mismo tiempo mirar hacia fuera. Juntos, con integridadLos anglicanos necesitan contar con medios para mantenerse unidos —con integridad— en tiempos de gran discordia. Estos son algunos: Santidad – Si sentimos que no estamos de acuerdo con la manera en que otros cristianos viven, se nos pide que seamos fieles a nuestro santo llamado en la forma que lo entendemos. El desacuerdo, independientemente de cuán profundo o cuán importante sea el asunto de fondo, no justifica la conducta pecaminosa o descortés. La santidad de carácter ayuda a mantener unida a la Iglesia. Fidelidad – Muy cerca del corazón del Evangelio está el llamado de Jesús a la unidad. Los anglicanos se toman esto muy en serio y reconocen que la desunión es un pecado. Y por ello luchan por permanecer unidos, en armonía y en misión común con todos los demás anglicanos a fin de ser fieles a Jesús. Dentro de esa unidad, se nos llama a ser testigos de la verdad como la vemos, ante los demás que ven las cosas desde un punto de vista diferente. Somos incompletos – Parte de la doctrina de la Iglesia es que vivimos en los tiempos finales, pero aún no llegamos al final. En 1 Corintios 12 Pablo nos recuerda que vemos como por un espejo, oscuramente. La Iglesia no es testigo de perfección presente, sino de una jornada hacia ese estado de perfección y ser completo que Dios desea para nosotros. De manera que somos peregrinos que reconocemos como compañeros peregrinos a quienes viajan a nuestro lado aun cuando sus faltas y pecados sean diferentes de los nuestros. Humildad – Cuesta permanecer en unión con quienes no estamos de acuerdo. El costo es que los demás piensen que no somos tan santos. Pero el anglicanismo se distancia del sectarismo que convierte a la Iglesia en un gueto, en el que se encuentra fuera del alcance del mundo, donde los cristianos tratan de ser puros y santos para Dios, pero excluyendo a todos los demás. El anglicanismo busca ser testigo del hecho de que somos pecadores redimidos —y por ello vivimos como santos perdonadores. Esta es la realidad de la Iglesia de Dios. Está constituida por humanos. Los humanos son pecadores. Nosotros somos esos humanos. El alcance mundial y amplio de la Iglesia Anglicana exige una visión generosa, un viaje hecho con paciencia, con los demás hacia una meta —y el deseo de permanecer unidos. |
¿Qué es importante?Como se puede ver en los elementos de la agenda propuesta para Lambeth 1998, diferentes anglicanos y diferentes Provincias dentro de la Comunión Anglicana tienen sus propios puntos de vista sobre lo que son los problemas fundamentales:
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