Los derechos de la mujer
En la Conferencia de Beijing (Pekín) para la Mujer en 1995, una delegada anglicana dijo:
‘el movimiento de la mujer por la liberación – para ser personas iguales al hombre – está sacudiendo los cimientos de la cultura y las sociedades…’
La frase clave ‘para ser personas iguales al hombre’ tiene un fundamento teológico claro, y es un desafío ante las actitudes patriarcales dentro de la iglesia y dentro de nuestras sociedades.
Es necesario vincular el énfasis occidental en la libertad y los derechos con el sentido más amplio de la interdependencia entre familias y comunidades que es parte de muchas culturas africanas, asiáticas y latinoamericanas. El debate sobre el estado de la mujer, tanto en la iglesia y en la sociedad, no puede ser alimentado exclusivamente por el feminismo de la clase media caucásica, sino que tiene que llevarse a cabo de una manera sensible que haga justicia a un entendimiento bíblico más completo de lo que es familia y hogar.
La violencia contra la mujer
La Red Internacional de la Familia Anglicana reporta que:
- aunque la mujer puede ser violenta, en su mayoría la violencia que causa lesión es la del hombre contra la mujer
- la violencia dentro de la familia causa lesiones tan graves como los asaltos por desconocidos
- la mujer corre el mayor riesgo de violencia entre los hombres que conoce
- la violencia contra la mujer no conoce los grupos socioeconómicos
- la violencia en las relaciones tiende a aumentar con el tiempo
- el alcohol agrava, pero no causa violencia contra la mujer
- la mayoría de los hombres violentos no están mal de la cabeza
- el abuso emocional y psicológico puede ser tan dañino como el abuso físico
- hay sociedades en las que no existe la violencia contra la mujer
Entender a la familia

Reconociendo que éstos son problemas universales dentro de las provincias anglicanas, la Conferencia de Lambeth de 1998 trató una gama completa de problemas relacionados con el matrimonio, la vida familiar, los derechos de la mujer y el cuidado y protección del niño. Singularmente, tres de las cuatro secciones de la Conferencia produjeron resoluciones relacionadas con el asunto en cuestión.
Se recordó a los anglicanos que ‘los hábitos fieles de matrimonio y vida familiar reflejan el amor de Dios en Cristo por la humanidad’ y que las fuerzas que se interponen a estos hábitos afectan primero a los miembros más débiles de la sociedad: a los jóvenes, a los ancianos y a los económicamente marginados. La Iglesia debe facilitar apoyo a las familias y ayudar a las congregaciones a preparar a personas de todas las edades para que vivan sus compromisos familiares a la luz de su fe.
- Junto con esta firme consolidación de la familia, surgieron recordatorios de que:
- hay familias de todos las formas, tamaños y estilos, dependiendo de la cultura
- los cristianos entienden el sexo como un lazo profundamente personal y singular y rechazan todas las distorsiones de la sexualidad humana, como la pornografía
- los hombres también necesitan ayuda para ser mejores miembros de la familia dado que han cambiado los roles familiares y de empleo
- reconociendo que los humanos son pecadores, la Iglesia debe aceptar, de una manera que no juzgue, a personas de muchos estilos de vida diferentes
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Proteger contra la violencia
Las mujeres y niños son tan humanos como los hombres. La lista de abusos contra ellos en el Informe de Lambeth termina diciendo que ‘estos abusos de los derechos básicos y la dignidad de la gente amada por Dios y creada en la imagen de Dios, colma de vergüenza a la comunidad humana entera.’ Se contaron historias de violaciones, de rapto y esclavitud, prostitución, tortura y mutilación sexual, la denegación de educación y la injusticia en los sueldos.
Debido a que los anglicanos ponen mucha importancia a la doctrina de creación y del Reino de Dios, deben responder a dichos abusos con energía. La Conferencia convoca a todas las Iglesias Anglicanas a que hagan cuatro cosas:
- descubrir maneras –a veces ocultas— en que la mujer y los niños están siendo tratados con injusticia
- descubrir los elementos delictivos de la explotación
- alabar todo intento de sembrar consciencia, independientemente del foro
- ‘trabajar hacia la eliminación de abusos a través de la colaboración con grupos existentes como ECPAT (sigla en inglés de Erradicar la Prostitución Infantil en el Turismo Asiático) y los organismos de control de las Naciones Unidas y del Consejo Mundial de Iglesias’
Acción decisiva para la mujer
En 1989 se fundó una Oficina de la Mujer en la Diócesis de Dhaka en Bangla Desh para:
- apoyar las iniciativas de las mujeres, encauzadas a organizar proyectos de desarrollo dentro de los programas de desarrollo social de la Iglesia
- darle más importancia a la conciencia sobre los problemas de la mujer
- apoyar el desarrollo de la participación y liderazgo de la mujer en la Iglesia
De manera similar, la Iglesia del Sur de la India cuenta con un programa de dramatización a través de su Asociación de Mujeres con la finalidad de:
- capacitar y apoyar a la mujer para cambiar las estructuras opresivas
- afirmar su liderazgo conjunto en la toma de decisiones de la Iglesia y de la sociedad
- darle importancia a las perspectivas y acciones de la mujer en su trabajo de justicia
- fomentar la participación de la mujer y otorgar el mismo estado en todos los niveles, desde la parroquia hasta el Sínodo
Jóvenes y misión
Los cristianos no deben simplemente desafiar a los demás a que piensen y actúen de manera diferente hacia la mujer y los niños. La iglesia también necesita ser desafiada. A menudo no se le da mucha prioridad al trabajo de los niños, quienes trabajan entre niños y jóvenes sienten una falta de afirmación y la educación en crianza de los niños no es adecuada.
El llamado de Lambeth de 1998 con respecto a la salud y bienestar de la toda la Iglesia es:
- asegurar que la iglesia sea una comunidad segura, sana y espiritualmente enriquecedora para niños y jóvenes
- aportar más tiempo, energía y recursos a conocer a más jóvenes y trabajar con ellos y apoyarlos en las áreas de evangelización, capacitación y liderazgo
- fortalecer las redes anglicanas de jóvenes
- ayudar a los jóvenes a encontrar y conservar su hogar espiritual en la Iglesia Anglicana ‘prestando atención particular a los asuntos de liturgia, entre ellos el uso de música y silencio’
Para que la Iglesia Anglicana sea creíble en su llamado a la justicia hacia mujeres y niños, ella misma deberá vivir con justicia hacia ellos en su culto, su misión y su conducta ética. |