| Durante los cuarenta años pasados, los anglicanos han entendido más claramente que el cuidado cristiano de los demás conlleva implicaciones políticas y económicas de escala internacional. La salvación de Dios libera a la gente, no sólo del pecado personal, sino también de muchas otras esclavitudes: la esclavitud de la avaricia humana, la prisión de la violencia y el yugo del egoísmo.
La deuda y el jubileo
Muchos de los países en desarrollo están atrapados por problemas sociales y económicos que resultan demasiado grandes para hacerles frente debido al yugo de su deuda nacional. Le deben enormes cantidades de dinero a las instituciones financieras del mundo. Unos cuantos se hacen ricos a costas del sufrimiento de muchos.
La Oficina de la Comunión Anglicana en la Naciones Unidas participó en 1996 en un ejercicio para crear conciencia, recordándose a sí misma las Naciones Unidas:
- del duro impacto de las políticas del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional sobre los países en desarrollo
- de la amplia protesta pública contra esas políticas
- del hecho que hay una perspectiva teológica sobre la deuda mundial
- de la posibilidad de establecer metas para la reforma
Dios y mammón |
- Creemos que Dios es el Creador, Redentor y Sustentador de toda la vida humana y afirmamos que la respuesta cristiana ante la crisis de la deuda internacional debe reflejar:
- Mayordomía de la creación de Dios
- Justicia para los pobres
- Interés por el alcance pleno del desarrollo humano
- Responsabilidad ante la comunidad internacional local
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La Oficina de la Comunión Anglicana convocó a teólogos, banqueros, economistas, científicos sociales y clero y ellos produjeron un credo cristiano práctico como punto de partida para la reforma.
También ha habido muchos llamados para que el comienzo del siglo se marque como un ‘jubileo’ bíblico, en el cual se perdonan las deudas de los países pobres y se libera a su gente para que se desarrollen económica y socialmente.
Vale la pena notar dos cosas sobre la manera en que los anglicanos han batallado por la justicia:
- Intervienen anglicanos ordinarios y no han dejado todos estos asuntos pesados tan sólo en manos de los líderes de la iglesia. Organizaciones internacionales como Christian Aid y Oxfam han movilizado demostraciones y otras campañas para enseñar que esos asuntos importan. Anglicanos ordinarios han aprovechado la oportunidad de expresar sus preocupaciones a través de esos canales.
- La Conferencia de Lambeth de 1998 produjo una resolución práctica muy detallada sobre la deuda internacional y la justicia económica, que defiende el caso de la libertad de la deuda con gran convicción y claridad:
Dios les ha dado generosamente a las naciones inmensos recursos que han de guardar en fideicomiso y utilizarlos para el bien de todos y también nos ofreció en Jesucristo la liberación de todo lo que destruye la vida humana sana… Tomar en préstamo sólo tiene lugar mientras facilite desarrollo para el bienestar humano. Cuando ignoramos ese modelo, el dinero se convierte en una fuerza que destruye la comunidad humana y la creación de Dios. [Resolución 1.15]
Los anglicanos comenzaron el nuevo siglo buscando maneras de cumplir esta parte de la misión de Dios.
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De espadas a rejas de arado
Muchos anglicanos viven en países deshechos por la guerra, plagados por minas de tierra o que están sufriendo los efectos a largo plazo de la destrucción del medio ambiente. Los anglicanos están colaborando con otras personas e instituciones que piensan igual para cuidar a quienes están sufriendo los efectos del ansia de poder. Dos ejemplos:
- La violencia durante la temporada de marchas en Irlanda del Norte hacia finales de la década de 1990 giró en torno a la población de Portadown. El terreno utilizado por los manifestantes era tierra perteneciente a la Iglesia de Irlanda (anglicana). Algunos de los clérigos anglicanos pertenecen a organizaciones del Orange Order que han sido utilizadas como tapadera por elementos violentos que quieren causar problemas. En 1998 se aclaró que ya no eran bienvenidos los manifestantes en los terrenos de la iglesia debido a la violencia y gran cantidad de presbíteros anglicanos renunciaron a sus puestos en el Orange Order, pensando que no podrían, sin ensuciarse la conciencia, continuar aparentando que justificaban los problemas.
- La Conferencia de Lambeth de 1998 tenía a un obispo de Uganda cuya mujer murió a causa de una mina militar, pero reconoció que otros obispos venían de países que se habían beneficiado de su fabricación. Pidió a todos los gobiernos signatarios que ratificaran la Convención de Ottawa sobre minas de tierra, sin salvedades, y pidió fondos para que se diera prioridad a la limpieza y programas educativos.
En el pasado, muchos cristianos han usado a Dios como su justificante para una guerra o han justificado la guerra en tierra cristiana. La absoluta condena de la guerra en Lambeth 1998 demuestra una aceptación de puntos de vista radicales en la práctica de la fe cristiana:
Esta Conferencia aborrece lo nocivo de la guerra y repudia y condena el uso de la violencia para resolver disputas religiosas, económicas, culturales o políticas. [Res. 1.4]
Cuidar a las personas
La palabra ‘eutanasia’ se puede traducir como ‘morir bien’, pero ha pasado a significar ‘muerte con la ayuda de los demás’, en particular cuando la persona está sufriendo mucho. Esto es una gran preocupación para los anglicanos del mundo desarrollado. El debate es tan sólo el principio, pero el argumento de ambas partes acepta que ‘la vida nos la da Dios e intrínsicamente es santa, y tiene significado y valor’. La tecnología médica se puede quitar adecuadamente a fin de permitir que la gente muera con dignidad. Pero quedó claro en la Conferencia de Lambeth de 1998, que ‘eutanasia, como el acto mediante el cual una persona intencionalmente causa o ayuda a causar la muerte de otra… no es compatible con la fe cristiana’. Toda la gente tiene el mismo valor ante los ojos de Dios y no podemos explotar a nadie, ni tratarlos mal, ni jugar a ser Dios con ellos, ni tratarlos como objetos.
Cuidar al mundo
Todo lo que Dios ha hecho le pertenece a Dios y nosotros tenemos que cuidarlo. Al cuidar la vida de las personas, también estamos cuidando la vida del planeta y a nosotros mismos como parte integral del planeta.
Debemos
- trabajar por lograr una sociedad sostenible en un mundo sostenible
- reconocer la dignidad y los derechos de toda la gente y la santidad de toda vida
- asegurar el uso responsable y el reciclaje de los recursos naturales
- debemos tratar de que se produzcan reformas económicas que establecerán un sistema justo e imparcial tanto para la gente como para el medio ambiente
[Lambeth 1998, Res. 1.9]
CONCILIADORES
¿Sabe de maneras en que los anglicanos de su país han intervenido para mantener o lograr la paz? ¿Cómo lo han hecho? ¿Ha surtido efecto?
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