Ética sexual

Quizás los problemas sociales más difíciles que afrenta la Iglesia Anglicana en la actualidad son los que tienen que ver con la ética sexual. La Iglesia Cristiana tradicionalmente le ha dado mucho valor de ‘pecado’ a esos asuntos, de manera que la discordia sobre los mismos dentro de cualquier confesión pone a prueba la unidad de ese cuerpo hasta el límite. En la actualidad el anglicanismo se está enfrentando a una crisis así.

Cohabitación

En un mundo de cambios veloces en el que se ha producido un derrumbe de los valores del matrimonio cristiano y una tensión consiguiente entre los que aún los mantienen, la Iglesia Anglicana continúa creyendo que el matrimonio es una de las vocaciones cristianas.

Pero en varios lugares de la Comunión Anglicana, muchas parejas (fuera y dentro de la Iglesia) están optando por cohabitar en lugar de celebrar la ceremonia religiosa del matrimonio. Las razones son complejas y varían entre un lugar y otro. Se convoca a la Iglesia a que reconozca y santifique el valor del matrimonio y a que responda de manera pastoral a cada situación.

En Seychelles, la Iglesia Anglicana está intentando aceptar los diferentes tipos de matrimonio: la familia cristiana casada, el concubinato fiel, la familia liderada por los abuelos y la familia en cohabitación. Concluyen que:

‘existe una necesidad urgente de que la Iglesia local acepte la definición de “matrimonio” para que puedan cumplir sus obligaciones pastorales hacia la nación y realizar su ministerio continuo. Las parejas que viven en esos tipos de relación, aparte del matrimonio cristiano, se excomunican a si mismos, aunque asistan a la iglesia con regularidad.’ (IAFN Newsletter)

En Papua Nueva Guinea, donde las relaciones tradicionalmente se expresan a través de acciones y no a través de palabras, el matrimonio es:

‘un proceso, un largo camino con muchos hitos. Mientras más hitos salva uno, más claro se vuelve el consentimiento y una vez que haya nacido un hijo, existe consentimiento visible ante toda la comunidad. Al hijo no se le da un nombre inmediatamente, ya que la gente quiere asegurarse de que sobrevivirá. Pero cuando el niño esté bien y sano, se le da un nombre, hay otro intercambio de comida entre las dos comunidades y se formaliza el matrimonio.’ (IAFN Newsletter)

Estas dos situaciones ilustran la variedad de prácticas que complican la simple imagen del matrimonio que presenta el Libro de Oración Común monocultural de 1662. Las respuestas anglicanas varían. Algunos dicen que es inaceptable cualquier cosa que no sea una ceremonia matrimonial completa en una iglesia. Otros dicen que Dios bendice las relaciones de concubinato antes de que la pareja llegue a la iglesia, en caso de hacerlo.

 

 

 

 

 

REFLEXIÓN PERSONAL
¿Qué le sorprende o preocupa acerca de esta sección sobre la ética sexual?

 

 

 

 

 

 

 

 

Poligamia

En todo momento que el cristianismo se topa con una cultura nueva, se encuentra en conflicto con algunas prácticas de esa cultura y a veces responde de manera profética. La presencia cristiana era crucial para eliminar la práctica del suttee, mediante la cual las viudas hindúes debían ser quemadas junto con sus esposos muertos en la fogata funeraria.

Pero a veces los misioneros cristianos condenan una práctica por razones que no son bíblicas, sino culturales. La cuestión controvertida de los que se han convertido y que tienen más de una pareja (usualmente hombres con más de una mujer) sigue siendo ampliamente debatida. Lambeth 1988 dijo:

‘Esta Conferencia sostiene la monogamia como el plan de Dios y como la relación ideal de amor entre un esposo y su esposa; no obstante, recomienda que un polígamo que responde al Evangelio y que desea unirse a la Iglesia Anglicana podrá ser bautizado y confirmado con sus esposas e hijos creyentes bajo las siguientes condiciones:

  • que el polígamo prometa que nunca más se volverá a casar mientras que siga viva sólo una de las esposas que ya tenía en el momento de su conversión
  • que la aceptación de dicho polígamo sea por consentimiento de la comunidad anglicana local
  • que dicho polígamo no se vea obligado a rechazar a ninguna de sus esposas debido a la privación social que sufrirían’

Si consideramos las Escrituras como la autoridad primaria, tendríamos que observar que:

  • La poligamia no se condena en el Antiguo Testamento, sino que más bien se da por hecho
  • Si bien el Nuevo Testamento habla claramente sobre la castidad y el matrimonio monógamo, no podemos decir que condena otras formas culturales de matrimonio por el simple hecho de no conocerlas
  • Si hay algo que propone el Nuevo Testamento como respuesta al mensaje del Reino, es el celibato, no la monogamia

Homosexualidad

La tercera esfera de debate sobre la ética sexual dentro del anglicanismo tiene que ver con la homosexualidad. Desde que este curso se publicó por vez primera en 1998, ese asunto a pasado a primera plana en la Comunión Anglicana. Nadie que trabaje con este libro podrá pasar por alto la división que esto ha causado, las redes de iglesias anglicanas separadas que se han formado y el dolor, amargura e ira que han marcado algunos de los debates.

Lo que este debate ha hecho es poner a prueba muy severa la idea tradicional del anglicanismo como una ‘iglesia amplia’. El debate sigue siendo de naturaleza ética. Pero también se ha convertido en un debate eclesiológico: un debate sobre la naturaleza de la iglesia, sobre la unidad cristiana, sobre la comunión compartida o dividida y sobre la identidad anglicana. De manera que estudiaremos esta perspectiva en la sección final de este curso.

En 1995, los Primados dijeron en una carta pastoral que

‘tenemos que reconocer que actualmente existen diferentes entendimientos entre cristianos de la misma fe y entrega. Invitamos a todas las partes de la Iglesia a que afronten las preguntas sobre sexualidad con franqueza e integridad…’

Luego, en 1998, después de mucha discusión, la Conferencia de Lambeth emitió una Resolución sobre la Sexualidad Humana que citamos íntegramente, pues es el perchero sobre el cual sigue colgando el debate actual:

Esta Conferencia:

(a) encomienda a la Iglesia el informe de la subsección sobre la sexualidad humana
(b) a la luz de las enseñanzas de las Escrituras, mantienen la fe en el matrimonio entre el hombre y la mujer en una unión de toda la vida y cree que la abstinencia es lo mejor para quienes no son llamados al matrimonio;
(c) reconoce que entre nosotros hay personas que sienten tener una orientación homosexual. Muchos son miembros de la Iglesia y están buscando cuidado pastoral, la orientación moral de la Iglesia y el poder de transformación de Dios para vivir su vida y el orden de las relaciones.
Nos comprometemos a escuchar la experiencia de las personas homosexuales y deseamos asegurarles que son amados por Dios y que todas las personas bautizadas, creyentes y fieles, independientemente de su orientación sexual, son miembros plenos del Cuerpo de Cristo;
(d) a la vez que rechaza la práctica de la homosexualidad por ser incompatible con las Escrituras, llama a toda nuestra gente a que realicen su ministerio de una manera pastoral y con sensibilidad hacia todos, sin tener en cuenta su orientación sexual y a que condenen el temor irracional hacia los homosexuales, la violencia dentro del matrimonio y la trivialización y comercialización del sexo;
(e) no puede recomendar la legitimación o bendición de las uniones del mismo sexo ni la ordenación de personas que participan en uniones del mismo sexo;
(f) solicita a los Primados y al Consejo Consultivo Anglicano (CCA) que establezca un medio para monitorizar el trabajo realizado sobre el tema de la sexualidad humana en la Comunión y que divulgue declaraciones y recursos entre nosotros;
(g) toma nota de la importancia de la Declaración de Kuala Lumpur sobre la sexualidad humana y las preocupaciones expresadas en las resoluciones IV.26, V.1, V.10, V.23 y V.35 sobre la autoridad de las Escrituras en asuntos de matrimonio y sexualidad y pide a los Primados y al CCA que las incluya en su proceso de vigilancia.

La Declaración de Kuala Lumpur se encuentra fácilmente en la Internet: surgió del Segundo Encuentro Anglicano en el Sur, un recordatorio de que ahora hay dos centros de gravedad en el mundo anglicano. Estos son:

1 el centro histórico, que se despliega desde Cantórbery y representa a las comunidades anglicanas más antiguas, principalmente en el mundo desarrollado;
2 el centro naciente, en esas partes de la Comunión que están creciendo rápidamente, principalmente en África y Asia, en su mayoría en el mundo en desarrollo: el Sur Mundial.

Estos textos, y el debate continuo, nos recuerdan que hay que tener en cuenta la agenda anglicana moderna:
la supremacía de las Escrituras;

  • cómo se interpretan las Escrituras;
  • la tradición de la iglesia;
  • nociones cambiantes volátiles de la biología y sociedad humana;
  • perspectivas culturales divergentes;
  • la experiencia de toda la gente, incluso de quienes son homosexuales.

Más que nada, se llama a los anglicanos a vivir una vida de santidad, no sólo en nuestra sexualidad, sino también en la forma de relacionarnos con nuestros compañeros humanos. Debemos ser concientes, so pena de que nuestra búsqueda de santidad cree un nuevo apartheid, demonizando a quienes no están de acuerdo con nosotros como si ‘ellos’ fuesen menos que humanos.

Cambios en espiritualidad