El Espíritu y los espíritus

Varios asuntos en materia de espiritualidad en años recientes se pueden ilustrar a partir de dos movimientos: uno más pertinente al mundo Occidental y otro al Este y el Sur.

El movimiento carismático

El Movimiento Carismático ha sido una de las corrientes espirituales nuevas más importantes en la Iglesia Cristiana durante los últimos treinta años. Ha sido una fuente de júbilo para muchos, pero una fuente de trastornos y frustración para otros.

Las historias occidentales cuentan la historia del pentecostalismo como si hubiera comenzado en Estados Unidos en 1900. Pero un pentecostalismo que no es de origen occidental ha sido parte del cristianismo africano y afroamericano durante mucho más tiempo.

Las referencias a los dones carismáticos del Espíritu abundan en la literatura de las Iglesias Orientales desde los tiempos más remotos. La Renovación Carismática pertenece a una tradición cristiana muy antigua de entusiasmo y experiencia extática.

El pentecostalismo occidental comenzó a tener un impacto importante sobre el anglicanismo en la década de 1960 en primer lugar en Estados Unidos. Ahora hay una organización anglicana, SOMA, cuyo objetivo es divulgar las creencias, enseñanzas y experiencia carismáticas a través de todo el anglicanismo. De manera similar, los tipos africanos de cristianismo extático han afectado la experiencia anglicana de varios lugares, notablemente el Caribe, América Latina y partes de África, donde están activas las Iglesias Africanas Independientes.

El impacto positivo de estos movimientos ha sido:

  • una recuperación entre muchos anglicanos del sentido de fe personal e intimidad con Dios
  • una recuperación de la imperativa del arrepentimiento
  • el aliento de nueva vida en el culto y liturgia
  • el desarrollo de grupos caseros y otras formas celulares del cristianismo
  • una mayor preocupación por la evangelización y por la misión de la Iglesia
  • una noción más clara del ministerio y dones de todo el pueblo de Dios
  • la recuperación de una variedad de dones espirituales abandonados
  • una mayor determinación en la manera de vivir la vida cristiana.

El impacto negativo de estos movimientos ha sido:

  • cisma dentro de algunas congregaciones
  • una división entre las clases de cristianos: arrogancia espiritual
  • a veces olvidar las implicaciones sociales del Evangelio
  • cada vez más fundamentalismo del tipo poco sano
  • impaciencia con las tradiciones del anglicanismo
  • rechazo de la liturgia formal por ser ‘impía’ o ‘fría’
  • falta de disposición para permitir que se produzcan cambios de una manera medida.

Veneración de los antepasados

El problema es cómo responder al respeto y honor que se tiene por los antepasados en muchas culturas. Para algunas provincias de la Comunión Anglicana, esto es un problema inmediato y urgente.
El contexto anglicano histórico del asunto se remonta al siglo XVI.

uropa Medieval siempre asumió responsabilidad hacia los antepasados con mucha seriedad, es más, con tanta seriedad que la preocupación por cuidar a los antepasados se ha extendido a la iglesia y ha tenido un efecto adverso sobre sus enseñanzas. De manera que la Reforma cuestionó la entera teoría del Purgatorio, las oraciones por los muertos y las Misas de Réquiem que se dicen con la esperanza de ayudar a que la gente llegue al cielo.

La expansión más reciente del cristianismo a zonas en las que es común tener en alta estima a los antepasados ha exigido una reevaluación. Notablemente, en el Lejano Oriente y en África, los anglicanos han comenzado a reconsiderar el asunto, dentro del contexto doctrinal aceptado de que la salvación es por gracia y que los antepasados son parte de la comunión de los fieles, no espíritus que manipulan el mundo para nuestra ventaja.

Los dos ejemplos de Taiwán y África nos demuestran cómo podemos comenzar a recuperar una de las verdades de la fe cristiana: que los muertos no están fuera del alcance de Dios. Esta verdad le permite a la gente recordar a sus familias y sus raíces.

También ayuda a los cristianos a ver que, mientras tengan una familia biológica que Dios valora, también existe una familia eterna del pueblo de Dios que en un sentido especial son sus antepasados cristianos. Hay maneras de incorporar a esos antepasados en la remembranza y culto cristiano sin que se degenere y se convierta en prácticas subcristianas.

Estas son las lecciones que las Iglesias Anglicanas Occidentales están aprendiendo de las iglesias del mundo en desarrollo.

TAIWÁN

La práctica tradicional de venerar a los antepasados incluye mucho de lo que se contrapone a la doctrina cristiana: como la creencia budista de que el alma de los muertos espera en el limbo durante las siete semanas que dura el servicio funerario. Durante ese tiempo, la actividad religiosa puede influir sobre el destino del difunto. Sin embargo, el hecho de que el cristianismo al parecer no tenía nada que decirles a las comunidades chinas sobre sus venerados antepasados significa que la evangelización ha tenido menos éxito en Taiwán, donde menos del 5% de la población es cristiana y esa cifra no ha cambiado durante muchos años. Durante muchos años, la comunidad cristiana de allí y de otros lugares simplemente les dijo a los convertidos que sus antepasados ya no importaban. Ahora la comunidad anglicana quiere facilitar una manera de ayudar a los cristianos chinos a expresar su agradecimiento y reverencia hacia sus antepasados finados.La Iglesia Episcopal de Taiwán recientemente redactó una nueva Liturgia para la Expresión del Respeto Hacia los Antepasados. El borrador incluye pasajes bíblicos que hacen hincapié en los deberes de los hijos hacia sus padres y permite el uso de escritos chinos tradicionales sobre la Piedad Filial. El Obispo de Taiwán dijo:

‘La Iglesia Episcopal de Taiwán tiene la esperanza de que contar con esa liturgia no sólo abrirá la puerta de la Iglesia un poquito más para el pueblo de Taiwán, sino que también constituirá un ejemplo oportuno de cómo “desoccidentalizar” el cristianismo para el contexto asiático sin perder su esperanza exclusiva en el acto salvífico de Dios en Cristo en el proceso.’

 

ÁFRICA

los hombres y mujeres que habían vivido una vida piadosa se incluyeran en los calendarios de la Iglesia Anglicana a modo de memoria, fomento, y de tomar en serio la idea de nuestros antepasados cristianos.Esto resultó en una resolución sobre ‘Revisión del Calendario’ en la Reunión Consultiva Anglicana de 1993. Algunos de los elementos de esa resolución ilustran claramente el fuerte énfasis cristiano que se le dio a este desarrollo:

‘Se deben crear calendarios para honrar y ampliar la agradecida remembranza de la gente cristiana… Los nombres de héroes y heroínas cristianos, sin importar cuán santos, no deben imponerse en el culto de gente para quien no tienen significado alguno… Algunos calendarios restringen la palabra ‘santo’ a figuras anteriores a la Reforma; otros no. Los anglicanos no deben sentirse intimidados ni engatusados por la terminología técnica… con respecto a la conmemoración de personas santas y héroes y heroínas de la fe. La palabra ‘santo’ solo significa ‘persona santa’ y no se debe usar como si separara a un cristiano amado y respetado de los niveles ordinarios de la humanidad.’

La resolución también indicó que las marcas de esas personas deberían ser fe heroica, el fruto del Espíritu, compromiso cristiano y reconocimiento por la comunidad cristiana.

 

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