El Evangelio y el futuro

Dios nos está llamando en este momento. Dios está trabajando en el mundo hoy mucho más allá de nuestros presupuestos, estructuras y expectativas. El Evangelio tiene el poder de transformar nuestra vida privada, nuestras familias, nuestras comunidades y nuestros países. Tiene el poder de derribar nuestra timidez insuficiencia y aspiraciones.

Eso fue lo que concluyeron los obispos de Lambeth 1998, reportando sobre la misión de la Comunión Anglicana en el siglo XXI. Nunca se tuvo la intención de que la Década de la Evangelización fuera más que un empujoncito para que los anglicanos difundieran la buena nueva de Jesús o que quizás lo hicieran mejor.

El testimonio siempre ha sido parte de la peregrinación anglicana (consulte la unidad 4). Los obispos de Lambeth 1998 pasaron una cantidad de tiempo considerable intercambiando testimonios de las increíbles maneras en que el Evangelio ha cambiado vidas y situaciones en sus diócesis. Algunos de esos testimonios se incluyen en el informe.

Confianza en el Evangelio

Los testimonios reflejan confianza y los anglicanos son llamados por sus líderes a una nueva confianza en la comisión de proclamar a Jesús con júbilo, entusiasmo y determinación.

  • Un obispo de África del Sur testificó sobre el poder del Evangelio para ayudar a dar término a una violenta ‘guerra de taxistas’. ‘Dios puede hablar en situaciones de conflicto. Dios encuentra vida en la muerte.’
  • Un obispo americano habló del ministerio sanador de un presbítero chileno que tiene gran compasión por los pobres: ‘Su congregación está creciendo a pasos agigantados. Es hermoso ver cómo el Señor levanta a los jóvenes hoy, los llama al discipulado, los llama al ministerio y les da el poder para hacerlo.’

Determinación para el Evangelio

Los anglicanos a menudo han estado divididos por quienes hablan con los de otras confesiones y quienes desean convertirlos. Uno de los poderosos mensajes de Lambeth 1998 es que el Evangelio de Jesucristo es generoso y fuerte.

Ser fieles a nuestra fe es concentrarnos en Jesús. En el contexto del diálogo, ‘el contenido del mensaje cristiano probablemente se concentrará en la persona de Cristo’. Nuestra bondad por los de otras confesiones, nuestro deseo de entenderlos, nuestro deseo de escuchar y ser francos, todos surgen de nuestra confianza en Jesús y de que no estamos dispuestos a decepcionar a Jesús.

Una iglesia juvenil

Los anglicanos suelen lamentar su incapacidad de ‘retener a los jóvenes’ en la iglesia cuando crecen. Lambeth 1998 reconoció que ‘la preocupación por los niños es una marca que autentifica a la Iglesia’ y desafió a la Comunión Anglicana para la siguiente década:

‘Si esta preocupación ha de traducirse en acción, entonces se tendrá que producir un cambio considerable en las actitudes y prioridades en muchas congregaciones y entre muchos líderes de la iglesia. Con demasiada frecuencia el trabajo de los niños se considera de poca importancia y muchos de quienes trabajan con niños se sienten que no se pueden manifestar plenamente.’

Los obispos resolvieron pasar más tiempo con los jóvenes de sus diócesis durante el año siguiente, escuchando, orando, compartiendo la Eucaristía y capacitándolos en el liderazgo cristiano. Llegar a la gente joven para Cristo requiere que la iglesia esté dispuesta a adaptarse en cuanto a su culto, a tratar a los jóvenes con respeto y cuidado y a inscribirlos en la misión de la iglesia. Ellos son la iglesia de hoy, no (como a veces dicen) la iglesia del mañana.


Correr riesgo

Algunas diócesis, como Nigeria e Inglaterra, están reevaluando sus métodos de evangelización. ‘Nos ha quedado completamente claro’, dijeron los obispos de 1998, ‘que la congregación local es la unidad fundamental para la proclamación del Evangelio, el discipulado y alimentación de creyentes y el servicio de la comunidad. Para que realice bien su trabajo, es posible que tenga que trabajar en celdas o grupos comunitarios pequeños.’

Eso significa que muchos están experimentando con manera de crear congregaciones misioneras. No tienen que ser geográficas, sino más bien basadas en lugares de trabajo o de intereses comunes.
Dichos métodos de ser la iglesia también tienen que encajar en los nuevos entornos urbanos, juveniles, etc. Más que nunca, la Comunión Anglicana quiere lograr ser un pueblo de cambio, aplicando la continuidad del Evangelio al nuevo mundo.

La formación de diócesis misioneras y el nombramiento de obispos misioneros, está comenzando a desempeñar otra función importante en la misión de la iglesia en Uganda, Zambia, Uruguay y Perú. Esos obispos misioneros deben:

  • sentir un gran amor por Dios y por la gente
  • ser apasionados sobre la misión y tener una visión para ésta
  • amar a la Iglesia y estar bien formados en la identidad del anglicanismo
  • ser sensibles a la cultura de la gente a quienes son enviados
  • estar dispuestos a comenzar de la manera más humilde y sencilla
  • ser una persona de valentía.

Las ideas nuevas que van más allá de las fronteras existentes, que desafían a los que nos rodean pueden ser algo peligroso y dar lugar a la persecución. Pero es la dirección de la Comunión Anglicana en el futuro: llena de confianza, determinada, dispuesta a correr riesgos. El mensaje de los obispos de 1998 es para anglicanos de todo el mundo para el nuevo siglo:

‘Debemos continuar lo que empezamos aquí en Lambeth aprendiendo entre nosotros las lecciones de buena práctica en la misión y la evangelización en nuestra experiencia de la Década de la Evangelización. Hemos pasado nuestro tiempo juntos, compartiendo lo que Dios ha estado haciendo… Nuestra evaluación en este momento no puede ser más que: “De parte de Jehová es esto y es cosa maravillosa a nuestros ojos” (Salmo 118.23). Estamos firmemente establecidos en nuestra tarea de aplicarle un énfasis dinámico al corazón de nuestra vida como Comunión. Por lo tanto, esperamos que le mejor aún está por llegar.’

 

¿Está bajo amenaza el anglicanismo?